La increíble y triste historia de las devoluciones de impuestos

Perdón por equiparar las tribulaciones de los que pagamos impuestos con la célebre novela de Gabriel García Márquez, pero es que cada vez que leo las cifras de que el SAT ha devuelto 1,918 millones de pesos a 282 mil contribuyentes, no puedo contener la risa.
Y es que a veces me siento como El Coronel que no tenía quien le escribiera cuando iba a tramitar su pensión. Esto ocurre cada vez que me toca ir a las filas en las que se repite la misma escena: contribuyentes con pilas de folders conteniendo facturas, constancias, actas notariales y toda la parafernalia SATística (acabo de inventar la palabra). Claro, todo con su correspondiente fotocopia, para cotejo.
Esto se sabe desde que le dan a uno la buena noticia de que tiene saldo a favor en su declaración anual, porque hay un laberíntico camino por recorrer para obtener la devolución correspondiente. Pero este año de veras que está imposible conseguirlo.
Primero, hay que esperar la notificación de que la devolución no procedió. Y aquí empieza una suerte de maratón, porque se acaba la etapa bonita de los trámites por internet.
En ese momento entramos a una escena del túnel del tiempo y hay que vérselas con burócratas de carne y hueso que siempre encuentran como batear a los ingenuos que piden su devolución. Aquí les cuento como van mis intentos.

Primera cita
Este año el primer obstáculo: fue el formato, que es nuevo, y nadie tuvo la cortesía de avisar.
-Pida otra cita por internet y regrese.
Al menos esta vez me batearon con amabilidad.

Segunda cita
-Su formato está mal llenado. Haga las correcciones y pida otra cita.

Tercera cita
- Su firma electrónica venció. Tramite la renovación.

Cuarta cita
-Faltan las constancias de las deducciones autorizadas.
(Aquí sí puse cara de What??)
-Pero yo no solicité deducciones. Sólo tengo deducciones personales.
Le explico a la persona que me atiende que no soy empresa, soy persona física, soy asalariada. No tengo “deducciones “autorizadas” de ISR. Mi devolución es por intereses reales del crédito hipotecario que estoy pagando.
- No importa. Tiene que traer todas sus deducciones.
-¿Todas las facturas?
-Todo…
-¿De todo el año?
-De todo el año
Aquí viene la estocada final.
-Mire, puedo recibirle así su trámite, pero de todas maneras se lo van a negar. Mejor busque sus deducciones….
Me rindo.
Voy a buscar todos los papeles, facturas, recibos de honorarios médicos, donativos. Todo.
Resignadamente recojo todos mis papeles.
A ver quién se cansa primero.
¡Resistiré