Juan Alberto VázquezEl GángsterFundador de MILENIO Semanal, desde entonces se desempeña como reportero de la sección de Mil Cosas Más, QRR y El Ángel Exterminador en el diario y también en el programa Política Zero de Milenio Televisión. Es socio del restaurante Black Horse de la colonia Condesa del Distrito Federal, sitio en el cual se desempeña como dj jueves y/o sábados bajo el seudónimo de Papagato, personaje que prefiere los géneros soul, funk, indie, latin y acid jazz.
El Partido Anulavotos Institucional
Vota en blanco. Para Políticos Nulos Votos Nulos. Yo Anularé mi Voto y Tache a Todos, son algunas de las asociaciones u "oeneges" (más las que se acumulen) que promueven la cancelación de la papeleta electoral como una forma de repudio a los políticos de cualquier color. El equivalente ciudadano al Pejista “mueran las instituciones”, pero en versión políticamente correcta con aura de santidad.
Por supuesto que cancelar o anular el voto es una opción entre las muchas que se presentan al llegar a la urna. Pero lo que nos debe quedar claro a todos es que el sufragio (in) efectivo es una decisión personal, intransferible, única, desechable e irrepetible. Cada pelado, de acuerdo a su estado de ánimo, convicciones e información recabada (“background”, dirían los nerds), decidirá qué carajos hacer el primer domingo de julio.
Por lo tanto discrepo de quienes están promoviendo la mentada anulación puesto que juzgo al de votar como un acto muy íntimo, similar al de comprar calzones. Aunque conozco a algunos que, en la mejor tradición de John Wayne, su mujer les escoge la ropa interior, creo que pocos aceptarían tal intromisión a su intimidad. ¿O no sería de pésimo gusto que un inconforme te llegué con un “oiga, oiga, no elija ni los azules ni los tricolores, lléguele a las trusas blancas con un tache”, cuando uno está en ese ineludible trance?
A los mexicanos nos ha costado demasiado tiempo e infinidad de recursos acceder a esta democracia Frankestein, construida con pedacería de avanzadas teorías y la que, a su corta edad, es por supuesto imperfecta (sus padres se drogaban) además de que ha sido mancillada por impunes pederastas de la democracia que siguen libres y con la intención de seguir padroteándola. Pero de eso, a darle certificado de defunción en lugar de rescatarla e ingresarla en terapia intensiva, me parece simplemente un intento de disfrazar la inmovilidad con falta de imaginación, la cual por cierto ya nunca llegará al poder.
¿Que las votaciones no sirve para nada? Claro que si. Sirvieron para darles la gran lección de su vida al PRI (y los priistas) y como mexicano pocas cosas me han dado más gusto que verlos lamentarse como lo hicieron ese julio del 2000. ¿Qué Vicente Fox es el Record Guinness, Mundial y Olímpico de la mayor desilusión política para pueblo alguno en la historia de la humanidad? ¿Qué a muchos de quienes lo rodearon daban ganas de atropellarlos? ¿Qué el papa-IFE de la muchacha violada ha sido secuestrado por los mismos violadores? Bueno, ese es un tema del cual cada quien tiene qué hacerse responsable y que aun continua pendiente. Sin ser adicto a las urnas, aun me emociona recordar que mi voto sirvió para llevar al Ingeniero Cárdenas a la Jefatura de Gobierno en el DF en 1997. Y percibir con el tiempo, el verdadero cambio de fondo y forma. O sea que, mis queridos militantes del Partido Anulador, el voto con todo y lo corto de sus alcances, funciona cuando hay intenciones.
Los Anulavotos, paradójicamente se están convirtiendo en un partido político. Ya son una opción que vende ideas revolucionarias Y las vende bien. Sus publicistas son geniales. Por ejemplo, la fracción Para Políticos Nulos Votos Nulos nació en Jalisco y algunas de sus frases de campaña son: “Es más libre el dinero que la gente”, “Los medios de información desinforman”, “los funcionarios no funcionan”. Y así por el estilo. El caso más absurdo, empero, es de la organización Anúlalo que promueve el estudiante tapatío de la ITESO Germán Petersen Cortés, de tan sólo 19 años, quien argumenta que los partidos “tienen qué merecer el voto”. Alguien que no ha tenido oportunidad de votar y que ya promueve la idea de no hacerlo. Aunque está en su derecho, el pequeño Germy no ha logrado convencerme de que la suya es pura pose para ligarse chavitas guapas (que en el ITESO GDL deben salir debajo de las piedras) y nada más.
Los Anulavotos celebran el que cada vez cuentan con mayores preferencias (no) electorales. Y estoy seguro que de obtener números significativos en las elecciones, irán a festejar al Ángel de la Independencia, convocarán a su primer Congreso Nacional, harán el acta constitutiva de la nueva sociedad y buscarán registrarse como partido político para contender en las siguientes elecciones. Entonces, los veremos retratados en las mismas circunstancias que ahora censuran y les provoca urticaria.
Sin embargo, mucho más sombrío que los propios partidos que dicen aborrecer, es el origen de muchas de estas seudo organizaciones, copia al carbón y versión doblada al mal español, de una organización de ultraderecha que en España intentó boicotear a José Luis Rodríguez Zapatero y que ante los señalamientos de su oscuro origen se desinfló a las primeras. Ya salieron los primeros índicios de que al menos a una de ellas la dirige un ex Foxista lo cual me parece aun más ojete pues sobre todo a ese grupo político (si es que podemos llamar así a ese engendro) lo benefició una votación masiva e intencionada. Pero como ya no son dueños de la baraja, ahora no quieren que nadie más juegue al poker.
Los Anulavotos parten de la falsa premisa de que “todos los políticos, sin excepción, son malos, cínicos, rateros además de que ya nos tienen hartos” (bueno, de Fox si ya estabamos hasta la madre). La pregunta inevitable es, ¿revisaron los expedientes y currículums de los más de 3 mil candidatos a puestos de elección popular y concluyeron que ninguno vale la pena? Como se que no han hecho su chamba, concluyo: Todo sigue siendo una maldita pose. Y la manchada generalización es completamente errada, ya que personalmente conozco al menos a una decena de candidatos bastante presentables, cuyo meta no es merendarse el presupuesto sino llevar propuestas ciudadanas al Congreso y representarnos de verdad. Decir que todos son delezneables, es como afirmar que todos los priistas, son (fueron) rateros, asesinos y mafiosos, que todos los jugadores del América son corruptos y jotos, que todos los panistas son yunquistas y todos los perredistas engendros del Chuchismo o hijos de Bejarano. Y es que nos fascinan las reducciones al absurdo. En contraparte, conozco a muchos miembros de la llamada sociedad civil, que son unas verdaderas lacras, pecadores de verdad, adictos y bebedores contumaces, arribistas, aprovechados, mediocres (me incluyo), golpeadores ¿con qué autoridad moral reclamamos a los funcionarios que no hacen bien su trabajo, cuando todo se deriva de un mal social que en el mejor de los casos debemos corregir entre todos? ¿Por qué los pintamos como ingratos-pérfidos siendo que un alto porcentaje de los políticos que ahora señalamos con dedo flamígero surgieron de la misma sociedad civil —esa gran proovedora de candidaturas ciudadanas—, que ahora les echa en cara su ineptitud?
Un fantasma recorre México: el fantasma de la anulación de voto. Y lo peor es que cada nuevo adepto se registra en el partido convencido de que es lo más cool, creyente de que algún daño hará a los partidos, y que eso además provocará cambios en el país. Déjenme les cuento que desde mi muy humilde punto de vista, su anulación no promoverá absolutamente nada (hasta que no se legisle al respecto, entonces si platicamos) y que a los tres grandes partidos políticos de la patria (se supone que los más ponzoñosos) los tienen sin cuidado las anulaciones pues ellos tienen listos los ejércitos de votantes que darán forma al siguiente Congreso. Como dice Jairo Calixto, ¿Por qué no nos ponemos de acuerdo para votar por Pancho Cachondo y el PSD nomás por chingar y a ver qué sucede?
Amigos del Partido Anulavotos Institucional, parafraseando al Alex Lora, les diría: “ora que si quieren votar, voten, y si no…”. Ya en serio, hagan con su voto lo que les apetezca, pero, cual testigos de Jehova no anden difundiendo su idea como si fuera la panacea y la salvación.
Que por el momento está muy lejos de serlo.










