La violan, aborta y va 15 días a prisión

Al salir de su trabajo la golpean y abusa de ella. No tener el bebé le cuesta la cárcel

León, Gto En Guanajuato, según estadísticas de la procuraduría de Justicia estatal, del año 2006 al 2008, fueron denunciadas y procesadas, un total de 421 mujeres que se practicaron un aborto.

Estos datos fueron obtenidos por el Centro de Derechos Humanos Victoria Díez, a través de la unidad de acceso a la información.

Para Ángeles López, directora de dicho centro, no es raro que las mujeres que abortan, aún cuando el producto es resultado de una violación, lleguen a pisar la cárcel.

Según ella, los principales responsables de dar parte a las autoridades judiciales, son los mismos médicos que las atienden.

Un caso

Angélica es un claro ejemplo de esta situación, ella estuvo en la cárcel, su delito, dice, fue haber abortado porque no estaba preparada para recibir a un bebé que había sido producto de una violación.

Al salir de su trabajo, un sujeto se acercó a ella y luego de golpearla la violó, Angélica tenía entonces 18 años.

Ella comenta que fue en un hospital público donde se negaron a atenderla al momento de advertirle que el aborto es un delito.

Por tal motivo y con el consentimiento de sus padres se practicó un aborto clandestino; por algún motivo, una conocida de ella se enteró y la denunció.

A la denuncia siguió el arresto; con tristeza recuerda que pasó 15 días en la cárcel, comenta que no fueron más gracias a unos amigos y a sus padres que consiguieron el dinero para depositar una fianza y saliera en libertad.

Ello no la eximió del proceso penal; a la fecha sigue acudiendo a firmar cada mes su libertad bajo caución.

“Yo me enteré que en algunos estados es legal, ¿y por qué aquí no es legal?, fue una violación, fue algo que uno no se espera y uno tiene que tener el derecho de decidir”, señaló.

Ya ha pasado cierto tiempo pero las huellas quedarán marcadas para siempre, Angélica trata de llevar una vida como la mayoría de la gente, ayuda a su madre con las labores del hogar pero ya no trabaja pues tiene miedo de salir a la calle, el trauma de la violación de la que fue víctima no la deja en paz.

Al visitarla, Angélica prepara la comida para su mamá y sus hermanos, mientras se cuece la sopa, se da tiempo para barrer el patio y sacudir las fundas de los sillones, regresa a la cocina y lava unos cuantos trastes, al terminar muele los chiles y tomates para hacer la salsa. “Ahora sí me pusieron a trabajar”, bromea.

Para ella, se tiene que empezar de nuevo y continuar con la vida, aunque reconoce que no ha sido fácil.

Ella se lamenta todo lo ocurrido, sobretodo porque además de haber sido víctima de violación, también asegura que fue víctima de las decisiones de las autoridades.

Por ello pide a las mismas ser más conscientes sobre el daño emocional que les pueden ocasionar.

“Que analicen eso, que vean que uno tiene el derecho de decidir en su cuerpo, que uno puede decidir qué es lo que quiere y qué es lo que no”, sostiene.

Al tiempo en que Angélica se repone de este trago amargo, las autoridades de Guanajuato firmaron el decreto en el que se garantiza el derecho a la vida desde el momento de la concepción.

Esta reforma a la constitución se aprobó el pasado 8 de mayo en el Congreso del Estado.

Luis Negrete