Adriana Esthela FloresDesde el murmulloAntes que todo: Reportera. Integrante del Colectivo de Reporteros de Monterrey.
He sido reportera durante diez años en Monterrey y ahora estoy en el Distrito Federal, en MILENIO Televisión. Redacto poesía y este blog, donde se puede hablar de todo, sobre todo de asuntos de política, corrupción, seguridad y medio ambiente.
El paso está libre: no hay censura.
50 reporteros muertos: Ya basta
“La autocensura se inicia en los medios cuando el funcionario o la persona, son "amigos" de los jefes y por ende no se puede emitir ninguna información en su contra.
En México ya sea periódicos de circulación nacional o local, no se habla en contra de los alcaldes o gobernadores, debido a que se teme les quite la publicidad, de la cual ya la tienen cobrada por adelantado, o se tienen convenios.
En lo que respecta a las notas policiacas, el 90 por ciento de ellas no se publican cuando el sospechoso es familiar, amigo o conocido de un funcionario municipal o estatal.
Esa es una autocensura, que en la realidad tiene que ver con amistades entre los funcionarios y los directivos de los medios, aunque en ocasiones es por un asunto de carácter económico o publicitario”.
Eso pensaba, hace varios meses, el reportero Eliseo Barrón, de Multimedios Televisión y La Opinión, de Torreón.
Eliseo hablaba así en el Foro de Periodismo Independiente, que abrió una discusión en Internet con el tema “La autocensura es la decisión de un medio de suprimir informaciones de conveniencia pública por presiones o intereses de otra índole”.
Desde hace varios años, en Torreón –y en Durango, Monterrey, Tijuana, Ciudad Juárez, por mencionar sólo algunos-esas presiones vienen del crimen organizado.
Su asesinato representa otro golpe contra el periodismo mexicano. Cada vez, duele más y cala hondo, muy hondo que el poder fáctico de la delincuencia organizada sea capaz de callar lo que tantos años ha tardado en fraguarse: la libertad de prensa en este país.
Cierto es que ésta no se ha alcanzado por completo y que el periodismo –sobre todo en las televisoras- se ejerce hasta donde los intereses de la empresa lo permiten.
Pero hay una gran distancia entre eso y el hecho de que una pluma se vea atrapada en la disyuntiva de escribir o morir. Eso es lo que pasa en muchas comunidades del norte del país.
Tan sólo en Monterrey, hace tiempo que se hizo un protocolo a nivel de reporteros, para no indagar nada sobre asuntos policiacos. Sólo información oficial, sólo lo que diga una fuente precisa y que dé la cara. Aún teniendo datos suficientes para investigar, son pocos los que se atreven a hacerlo.
Hubo un tiempo en que los reporteros hablaron de no salir a trabajar a condición de portar un chaleco antibalas y contar con un seguro de vida. Todo, producto del miedo.
Habrá qué ver qué dice la PGR sobre el crimen de Eliseo. Qué causas verá detrás de este hecho y qué pruebas mostrará para demostrar sus hipótesis.
En los últimos días, Eliseo transmitió la noticia sobre el despido de 302 agentes de la Policía Municipal vinculados con el grupo Los Zetas. Sobre esto, en You Tube, el usuario MrCamioneto advirtió a los usuarios: “
tengan cuidado razita porque al parecer algunos de los policías cesados formaron un comando armado y va a empezar hacer de las suyas, vean la noticia de el levantón y muerte del reportero”.
El 3 de mayo, ya había sido asesinado Carlos Ortega Melosamper, corresponsal del diario El Tiempo de Durango. Y pese a ello, el gobernador de ese estado, Ismael Hernández Deras, se atrevió –vaya alivio- a asegurar que la seguridad de los periodistas locales está garantizada y que no hay una persecución específica hacia los reporteros.
En los discursos, no hay riesgo. En los hechos, las cifras lo dicen todo: 50 reporteros han sido asesinados desde el 2000 hasta ahora. Siete han desaparecido.
¿Cuántos reporteros más tienen que morir para que se investiguen a cabalidad estos crímenes? ¿Cuántos Roberto Mora, cuántos Alfredo Jiménez Mota, cuántos Eliseo Barrón? ¿Cuándo terminará tanto silencio?
(Para insistir, una vez más)
50 periodistas asesinados desde 2000 a 2009
7 periodistas desaparecidos desde 2000 a 2009










