Metrosexuales

Viajar en tren es una de las actividades más románticas que aun podemos practicar como pasajeros del universo. Merecedor de mitos y leyendas, a este tipo de periplos se le atribuyen propiedades renovadoras y fantásticas reportes que han colaborado a inflar las películas filmadas a bordo de un vagón y en las que siempre suceden las más inverosímiles historias.
Contigo a la distancia se le canta al ser querido que hará un viaje largo o retornará a su lugar de origen. Acompañarlo es un cursi momento al que pocos le huyen aunque ahora ya no sea exclusivo de los trenes por darse también en las terminales aéreas y de autobús. Las escenas de romanticismo y cachondería son muy extrañas, por cierto, en los aviones o corridas de camiones no así en los trenes en donde los sueños eróticos parecen tener mayor credibilidad y virilidad.
El tren se convirtió en sinónimo de progreso a tal punto que como sustantivo suele cambiar de sentido para referirse ya no al coche que va sino también al empuje o la bonanza. Llevar un buen tren de vida. Voy a todo tren. El tren de mis sueños.
Y no importa que el tren recorra las entrañas de la ciudad y sea nombrado metropolitano. De cualquier modo el antojo, la sensualidad y los ligues se asoman por entre la rutina y rompen con el tapiz de caras largas y circunspectas. Patrick Moberg, de 21 años y oriundo del estado de Tennessee, vio a una morena en la línea cinco del metro de Nueva York de la que se enamoró a primera vista y a la que, según señaló a sus amistades, vio como la mujer de sus sueños. Para encontrarla, el diseñador creó una página web www.nygirlofmydreams, con unos dibujos en los que pedía ayuda, dando todo tipo de detalles como la hora en que sus miradas se cruzaron y cómo iba vestida la joven. Al final la encontró aunque de momento ella sólo accedió a iniciar una bonita amistad.
En “Amor en el metro”, el grupo Los Lagartos aceptan “voy a subirme al metro / a ver si así me vuelvo a enamorar”. Rodrigo González o Rockdrigo, perdió a su amor en el Metro Balderas. Yo me he llegado a enamorar de mujeres jóvenes, elegantes e inhibidas en los metros de Caracas y Madrid. Y en el de Nueva York fui impactado por el folclor que allá abajo se respira. Me enamoré en un vagón un sábado al medio día.
Me gusta viajar en metro por práctico y porque siempre soy testigo de escenas románticas que me devuelven la fe en la sensualidad. Sin embargo el pasado mes en que vivimos en peligro, el sistema de transporte colectivo de la Ciudad de México no cerró de milagro aunque fue satanizado como uno de los lugares en los que cualquiera se podía infectar y después morir, por lo que los pocos viajeros se miraban con desconfianza unos a otros y con tapabocas de por medio. Tras de presumirnos como la capital más besadora del mundo, los kisses callaron y pocas parejas sucumbieran a la tentación del agasajo.
Entiendo a los enamorados que se besan en las instalaciones del metro — los verdaderos metrosexuales—, porque allá abajo siempre está calientito y no hay forma de evadirse. Además en el tren y sus alrededores uno está a salvo de quienes lanzan miradas reprobatorias (Dios incluido) para censurar los actos libidinosos y lujuriosos, algo tan serio y sublime como para no llevar a concurso, pero tampoco a la censura.
A poco, los besos han retornado a las instalaciones del metro que nunca debieron abandonar. De hecho el jueves pasado se dio el anunció de que con la entrada a la fase verde, los besos eran despojados del tapabocas que los censuró. Y cuando todos regresemos a esta rutina de traficar con las babas, sabremos pues que todo ha vuelto, ahora si, a la maldita normalidad.

ESPERO Y YA NO DESCUIDES TU

ESPERO Y YA NO DESCUIDES TU BLOG, ME LATE CUANDO HABLAS DE TEMAS FUERA DE LO COMUN, O QUE CASI NADIE SE ATREVE A TOCAR.

Hablando de

Hablando de Metrosexuales:

El Sr. John Eldredge escritor "cristiano" inspira con sus libro “salvajes de corazón” a la organización delictiva "La Familia", de acuerdo al reportaje que presentan Milenio sobre "La nueva fe de los narcos".

Y surge la pregunta:

Este "Sr" John Eldredge que promueve los antivalores ¿Será realmente cristiano o solo utiliza este título para desprestigiar a la gente que estudia la biblia?

Y termino:

13 mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. (2 Timoteo 3)

3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. (2 Timoteo 4)

AH QUE COSA MAS LINDA Vivo

AH QUE COSA MAS LINDA
Vivo en gdl pero vivi un año en el df.
debo decir que fajar en el metro es algo bien chido, no se compara con nada mas la verdad, por que no ponen metro aca en gdl?
seria super chido y ahorrativo saber que mientras vas al cine o al antro te vas fajando y toqueteando a gusto a poco no?
un abrazo!

Guauuu¡ Drussila Conmovedora

Guauuu¡
Drussila
Conmovedora y excitante tu historia.
Gracias por compartirla.
A tus órdenes.

El Gangster

Me encantó eso de los

Me encantó eso de los verdaderos metrosexuales.

Un fuerte abrazo atrasado de cumpleaños.

Fernanda

Me agrado mucho tu escrito

Me agrado mucho tu escrito de hoy porque me recordó una de las varias historias románticas, apasionadas, lujuriosas que he pasado en el metro y, ahora, en el tren suburbano. Si me lo permites, te compartiré el recuerdo. Resulta que la historia que vino a mi mente es la de un día normal de labores en el que se te ha hecho tarde, bajas deprisa las escaleras porque está llegando el tren y de repente un completo extraño choca contigo tratando de alcanzar el mismo tren que tú...Giras la cabeza para ver quién demonios se atreve a querer interrumpir tu camino hacia el trabajo y ves al ser más atractivo que hayas visto, por lo menos, en los últimos días...cualquier otra persona lo hubiera dejado pasar, yo no; corrí detrás de él para poder admirarlo durante el camino...Así fue, quedamos de frente y yo, ni tarda ni perezosa le lancé una mirada de esas que dicen "estás que ardes y yo quiero arder en tí", lo que nunca imaginé es que este individuo no era como los que siempre me topo - aquéllos que o huyen de tus miradas acosadoras o no pasan de una sonrisita nerviosa - este tipo correspondió a mis miradas con otras iguales o peor de lujuriosas. Fue tanto el calor que salía de sus ojos oscuros y penetrantes que en un momento me sonrojé y hasta tuve que desviar la mirada. Por supuesto mi curiosidad y libidinosidad natural me hacían volver mis ojos hacía él una y otra vez, en una de esas ocasiones, una estación antes de llegar a la última(en Buenavista), él se acercó de repente, me miró desafiante, hizo una seña con un dedo "guarda silencio" y acorralándome se agachó y me besó. En un principio no sabía que hacer pero, al pasar de los segundos me dejé llevar por el calor y la excitación del momento. Estuvo ardiente. El beso duró aproximadamente 3 minutos que es lo que dura el recorrido de Fortuna a Buenavista, cuando escuché por el altavoz del tren que "ningún pasajero debe permanecer abordo" el de repente se alejo un poco y regresó a mis labios con un beso liviano, dulce, después me miró, sonrió como el macho que triunfo sobre la hembra que se resistía al rito de apareamiento, presionó el botón para abrir la puerta del vagón e hizo una seña con sus manos con la cual me estaba diciendo "adiós". Quedé en shock, fue el más espontáneo y mejor beso que había tenido en un tiempo. De repente, volteé la mirada y un señor entrado en edad me miraba con reprobación, tal vez porque podía leer en mis ojos y en la expresión de mi boca que quedé extasiada con lo sucedido.
Han pasado varios meses de esa mañana y aún sonrió al pensar en lo que pasó.
En fin, ahí tienes mi recuerdo. Sé que no tiene nada que ver con la pasada contingencia pero, si con la percepción que tienes de lo que puede pasar en "ese tipo de periplos" y que comparto contigo.

Grande el relato!!!! Genial

Grande el relato!!!! Genial experiencia y muy bien contada!!!!!