Se acabó la tregua

Ya lo dijo Eduardo Galeano cuando los reporteros le preguntaron acerca de la muerte de Mario Benedetti: “Me parece que el dolor se dice callando”.

Hoy pensaba redactar un post acerca de tantas cosas, tantas escenas, tantas palabras que he tenido la suerte de recopilar, hasta que sonó el reloj poco después de las seis. “Mario Benedetti está muerto”.

Un golpe seco.

Sus ideas seguirán galopando, sin duda.

“La vida es un paréntesis entre dos nadas. Yo soy ateo, no creo en Dios ni nada por el estilo….Yo creo en un dios personal, que es la conciencia: a ella es a la que le debemos rendir cuentas cada día”.

“Hubiera deseado ser un joven más feliz, menos prejuicioso, menos ensimismado”.

"Cuando me entierren / por favor no se olviden / de mi bolígrafo".

“Uno escribe para esclarecer la mente de un individuo, del ciudadano de a pie. Además, es una cuestión de conciencia. Si yo estoy en contra de la globalización de la economía, de la corrupción y de la hipocresía, lo digo y lo escribo”

“La utopía es una cosa que debemos mantener”

“Yo soy un optimista incorregible”

“El subdesarrollo agobia, deteriora, extenúa, entristece, lleva hasta a cuestionar el propio esfuerzo y a dudar de sus logros reales. Lo ciertos es que hay que ser muy tozudo y muy generoso para lidiar con el subdesarrollo, para vencerlo en cada jornada, para extraer de él un fehaciente motivo de creación y de vida¨.

Benedetti murió.
Un golpe seco.
Y luego el silencio hondo.