Mexicanos sin complejos

A lo mejor me pueden llamar mexinaco, pero el caso es que siempre me da muchísimo gusto darme cuenta de la presencia de científicos mexicanos en ámbitos internacionales, en particular cuando hablamos de investigación de altos vuelos, y en esta ocasión tenemos al mismo tiempo a dos equipos participando en estudios de primer nivel.

En el primero de los casos, físicos del Cinvestav participan desde hace más de tres lustros en una batería de experimentos de física de altas energías para tratar de llegar a lo que podríamos llamar el auténtico meollo del asunto, la constitución última de la materia. ¡Órale!

Las cosas se dieron en el Fermilab de Batavia, en las afueras de Chicago, donde se reportaron dos eventos en los que se identificó la captura, en dos procesos distintos, de quarks top individuales.

Mis neuronas llegaron a su límite aprendiendo algo de la tabla periódica y los rudimentos de las valencias y las órbitas de los electrones. Toda la fauna posterior, leptones, muones, quarks, neutrinos, piones, bosones y demás chimistretas, casi es como si me hablaran en chino.

Pese a lo anterior, puedo entender el alboroto de captar un quark top aislado. Lo más relevante es que la captura se hizo primero a nivel mental, es decir, el evento que la causa y los componentes de la colisión eran tan esperables que los físicos hicieron la disección completa de los eventos.

Los difícil, como siempre, fue encontrar en los hechos confirmación de las ideas. Les tomó muchos años y filtrar millones y millones de observaciones hasta estar seguros de que una diminuta línea en un diagrama fugaz era la huella de la cosa en sí, el das Ding an sich kantiano, el rastro del quark.

El otro caso es el de científicos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) que participaron con muchos japoneses y estadunidenses en la detección (con una cámara que funcionará en nuestro Gran Telescopio Milimétrico, en la Sierra Negra) de jóvenes y activísimas galaxias en un rincón del universo.

David H. Hughes e Itziar Aretxaga trabajaron junto con el equipo de Yoichi Tamura en esta pesquisa, y se afanaron sin complejos, como también lo hicieron Eduard de la Cruz Burelo, Heriberto Castilla Valdez y Alberto Sánchez Hernández, todos ellos con sus estudiantes de maestría, doctorado y posdoctorado, demostrando que en ciencia también se puede. Felicidades a todos.

www.notasdeciencia.com
horacio.salazar@milenio.com

de donde te inventaste esa

de donde te inventaste esa palabra mexinaco, hasta pena me da leerla y escribirla. por otro lado es interesante tu reportaje.

MEXINACO = "PeRDerista del

MEXINACO = "PeRDerista del DeFectuoso" seguidor del corrupto "Mesias Tropical".

Bueno, el susodicho

Bueno, el susodicho neologismo es simplemente hijo de una transposición de las letras "c" y "n" para producir una palabra que además alude a la naquez. Yo la uso a menudo en conversaciones cuando toco los atavismos, los atrasos, las mamarrachadas, las tonterías en las que incurrimos los mexicanos en nuestro afán por ser lo que no somos, es decir, cuando actuamos como mexinacos.

No es que me guste el término. Creo que es aplicable en algunos casos y también que es lamentable tener que usarlo, pero de alguna manera tengo que aludir a estas "gracias" nuestras. En fin.