Hello?... ¿Exterminio por la influenza o propagación de la irresponsabilidad?

“Hello?, hello?...” Es una palabra recurrente en la película “Exterminio” de Danny Boyle (28 days later, 2002) en donde un paciente recobra el sentido en un hospital completamente abandonado, ubicado en una calle completamente abandonada, de una ciudad completamente vacía de personas: “…hello?”.

Las imágenes de esta película (excelente por cierto) no distan mucho de aquellas que hemos visto del Distrito Federal en los últimos días. Lo paradójico es que, aunque ficción, las acciones tomadas en el filme se me antojan más reales que aquellas que, en la vida real, han tomado la autoridades federales.

¿Hay un virus H1N1 en México y el mundo? Sin duda. No creo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) se preste para una supuesta “teoría de la conspiración” con la cual los gobiernos de Estados Unidos y México pretenden “conquistar al mundo”. Lo que me parece verdaderamente alarmante es la forma tan irresponsable con la que el gobierno federal y los medios han tratado el caso, “inflándolo” a tal grado que otros países nos han puesto en cuarentena; llevándose además, entre las patas, a la industria porcina de nuestro país con todo lo que ello implica: posible sacrificio de animales sanos (pensemos en el desperdicio de alimento que eso conlleva), la pérdida de millones de empleos por el cierre de granjas porcinas y el colapso de comercios relacionados como carnicerías y restaurantes ¿Todo por qué? Porque un “Secretario” de Agricultura y Ganadería no hizo bien su trabajo.

Me pregunto, ¿en qué pensaba señor Alberto Cárdenas (SAGARPA) cuando en el “cuarto de guerra”, reunido el Presidente con su gabinete, decidieron llamarle al tal virus H1N1 “Influenza PORCINA” sin saber siquiera de dónde provenía, o peor aún, sabiendo que NADA tenía que ver con los cerdos?

¿Cuando el Secretario de Salud, José Ángel Córdova, dijo que se trataba de influenza porcina (o quien lo haya dicho) y sabiendo que no se contagiaba por el cerdo, a usted señor Cárdenas, Secretario de Agricultura, GANADERÍA, Desarrollo Rural, Pesca y ALIMENTACIÓN no se le ocurrió decir: “esperen, si no se transmite a través del cerdo, no sería recomendable llamarlo de otra forma”? ¿No discurrió que una actividad pecuaria tan importante como la porcicultura podría verse afectada? Claro, no hizo usted bien su trabajo.

Ahora, bien valdría la pena rectificar ¿no cree? Y, en pleno uso de tiempo federal, transmitir spots en televisión que hablen, además de la calidad con la que la INDUSTRIA porcina cría y procesa a los cerdos, de cómo este alimento indispensable en los hogares mexicanos NADA TIENE QUE VER con la TRANSMISIÓN del virus.

Como este caso, el del señor Cárdenas, existen otros más en los que la gente clave no ha hecho bien su trabajo. Si bien no hay duda de la existencia del virus, la información manejada al respecto ha sido ¿absurda? ¿inflada? ¿alarmista? El Papa este domingo en la Plaza San Pedro oró por las víctimas (muertos) de la influenza H1N1 en México ¿Osea que oró por las 22 muertes confirmadas de influenza? ¿por 22 muertos? Con esto no minimizo el dolor de estas 22 familias, en lo absoluto. Pero, entonces, si hace un alto en sus plegarias para 22 muertos en México por el H1N1, entonces también debería de hacerlo para las 750 muertes que existen semanalmente en Estados Unidos a causa de la influenza que todos conocemos y por las 41,600 víctimas (también muertos) semanales, en el mundo, a causa de la contaminación (según la OMS).

Si hay dos millones de muertos en la Tierra cada año a causa de la contaminación, ¿cómo es que no han echado por tierra la industria petrolera? ¿Por qué?

No quiero sonar descortés con la gente y familiares de las víctimas de este H1N1 pero, ¿22 muertes son suficientes para provocar en la gente compras de pánico?

Deben tomarse medidas, sí. Pero cuidado con las formas. Este “escándalo” le ha costado a México el que, incluso, países como Argentina y China nos pongan en cuarentena. Y no sólo eso, hay mexicanos en China que en este momento están viviendo en condiciones precarias al haber sido recluidos por el gobierno de ese país.

Si los medios dicen que han manejado con seriedad este tema, que lo piensen dos veces: ¿el tono de su voz ha sido informativo o alarmista? ¿Las cortinillas con gráficos y música han sido neutrales o con un toque de suspenso? ¿La redacción de las notas se ha hecho con cautela y manejando cifras confirmadas?

Ahora, por otro lado, plausible ha sido la manera en que la televisión no ha explotado el dolor ajeno con reportajes o notas de los 22 fallecidos en donde, generalmente (y les encanta hacerlo), incluyen testimonios de familiares, el sepelio, la crónica de: “ella era Juanita… vivía feliz hasta que una mañana, una mañana de abril, un visitante inesperado tocó la puerta de su casa…” y cosas por el estilo. Qué bien ¿no? No hemos visto historias como esas. Debe ser por la prudencia de los medios o por restricciones sanitarias, seguro…

Por último, y de manera particular, no puedo dejar de señalar a la irresponsable de Yuriria Sierra que, en su programa de radio (por Imagen), no sólo dejo de informar, por ejemplo, sobre la seguridad de consumir carne de cerdo, además, osó en burlarse de la corrección al nombre dado a este virus diciendo que el nuevo, el de “influenza H1N1” no era lo suficientemente “trendy” (osea chido, buena onda, pegajoso, alternativo, de moda o cool) como el de “influenza porcina” ¿Trendy? ¿De moda? ¿Crees que cabe la burla y tu “desmadrito radiofónico” en momentos en que la gente está alarmada sin razones de peso y cuando un sector pecuario se encuentra en peligro? ¿En qué estabas pensando Yuriria? Ya sé, seguro en lo mismo que el Secretario de Agricultura, Álberto Cárdenas: en nada.

Nota en el refri: ¿algún periodista en México va a hablar alguna vez sobre el “amero”? ¿Existe? ¿No?