Carolina EnriquezAzul Tiffany
La normalidad
La normalidad, sí ésa a la que generalmente no le hacemos caso, porque ahí está, porque no nos sorprende, porque es amiga íntima de la rutina, a la cual le tenemos pánico y hacemos hasta lo indecible por espantarla. Pero ¿qué pasa cuando la normalidad desaparece? Nos entra el pánico, la extrañamos como a nada y la queremos devuelta.
Así estamos en este país ahora, extrañado lo que dábamos por hecho, porque nos sentimos únicos e irrepetibles y creemos que todo va estar ahí siempre. Ahora queremos nuestra valiosísima normalidad (tenemos TODO EL DERECHO de exigirla), estamos en un compás de espera a que vuelva, y en estos días de influenza, nuestras conversaciones incluyen la siguiente frase: “cuando todo vuelva a la normalidad haremos tal cosa”.
Bien dice el dicho que lo que no te mata, te fortalece. Cuando todo vuelva a la normalidad espero que hayamos aprendido a ser mejores ciudadanos, ahora sabemos que podemos unirnos para nuestro bienestar. Dentro de los millones de mexicanos que somos habrá los pesimistas, los alarmistas, a los que les encantan las teorías del complot, los anarquistas, los que no hacen caso y van por la vida sin cumplir las medidas de higiene que nos indicaron, los valemadristas, los que quieren hacerse los simpáticos, también están los que siempre tratan de decirnos que somos unos estúpidos porque no nos damos cuenta de que están usándonos, que qué ridículos, que cómo nos encanta ser de la manada. Pero lo que yo he visto son los nuevos mexicanos, que afortunadamente son la mayoría, que toman conciencia de su responsabilidad, primero ante los suyos y luego ante los demás.
Sí es cierto que somos de las comunidades menos unidas, porque casi nunca ha habido ejemplos de lo bueno que es jalar parejo, a esto añádanle que hay muchas personas, sobre todo políticos, que no les conviene que aprendamos a valorarnos en conjunto, a que no sepamos lo poderosos que somos como población, no para revoluciones ni nada de esas tonterías, sino para construir en colectividad.
Ahora es tiempo de preguntar por el futuro, juntos. Que esto nos sirva para hacernos fuertes. Qué ha pasado con las marchas en contra de la inseguridad, por ejemplo. Se junta la población en una acción positiva, hay una gran concurrencia y empiezan las voces a desprestigiarla diciendo que son marchas de pirruris, de gente rica, que están movidos por tal grupo, bla, bla, bla y la acción se diluye en la politiquería y la grilla, ningún gobierno de ningún color hace nada por temor a ser criticados, y como no hay respuestas, la gente se desanima y ya no se quieren volver a juntar, “¿para qué?”, dicen, “si no se gana nada”.
Normalidad. Cuando los niños vuelvan a llenar los salones, cuando podamos ir de copas con los amigos, cuando disfrutemos nuevamente del cine, cuando no nos de miedo saludar de beso a nadie, cuando los tapabocas desaparezcan y las sonrisas vuelvan, no dejemos que los comentarios pesimistas nos saboteen nuestro buen ánimo, sintámonos satisfechos del gran esfuerzo por cuidarnos en comunidad. Lo estamos haciendo muy bien. Estoy tan orgullosa de nosotros.
* LAS PALABRAS ALTISONANTES, GROSERÍAS Y/O ATAQUES AGRESIVOS QUE NO TENGAN NADA QUE VER CON EL TEMA TRATADO, SERÁN BORRADOS.










