“Una historia para compartir”

El lunes, después del temblor, estaba contestando correos en mi sacrosanta Mac, cuando de pronto ¡Plaf! Se apagó repentinamente. Pensé que se habría acabado la pila, aunque me pareció raro que no haya salido algún aviso. Total, la conecté y me olvidé del asunto.

El martes, tampoco quiso prender. Pensé que seguramente la habría conectado mal y la dejé cargando otro rato. Nada. La situación era preocupante por que el único mensaje era: No hay pila conectada. Empecé a hacer pruebas. Nada muy sofisticado. Quitar la pila, soplar para quitar pelusas y volverla a poner. Otra vez el mismo mensaje.

Entre mi sinusitis y el confinamiento obligatorio, la idea de pasarme días sin mi compu, no era opción, por lo que decidí llevar a componer la pila o buscar una nueva. Llegué a la tienda. No había mucha gente, y afortunadamente sí estaba operando la parte de servicio. La revisaron y el diagnóstico confirmó mis sospechas. La batería no tenía arreglo. La persona que la revisó no me dio muchas opciones. No tenían disponibles así que podía buscarla en alguna tienda de la cadena o encargarla. La primera opción era más cara y si la pedían, tardaría 15 días (hábiles, ¿eh? no vayan a creer) en llegar. Claro, también es posible pedirla directamente en la página de Apple, pero no soy muy confiada para encargar cosas por Internet.

Iba pensando qué hacer, cuando recordé una tienda iStore que acababan de abrir hace poco y me fui para allá. Un joven muy amable me atendió y me dijo que efectivamente, tenían pilas. Ya iba yo a comprarla cuando me dijo: “Mejor traiga su computadora y la revisamos”. Le expliqué que acababa de pasar por esas en otra tienda, pero insistió, así que fui por ella.

Nuevamente la revisaron. Entretanto, el vendedor me preguntó si la había comprado recientemente o si tenía la garantía adicional de Apple. Ni una ni otra, nada de garantías.

Al ver la tienda desierta, le pregunté si habían bajado las ventas en estos días. Me dijo que sí, habían bajado mucho. En eso, chico que la revisaba la computadora me pidió mis datos. Se los proporcioné y entonces me dijo amablemente mientras me entregaba un comprobante: “Ya pedí su pila. Estas pilas salieron defectuosas, Apple la sustituirá sin costo para usted. En tres o cuatro días debe llegar y nosotros le llamamos para avisarle”. Debo de haber puesto cara de ¿what? Por que el vendedor me sonrió y asintió con la cabeza.

No lo podía creer. ¿Por qué no me dijeron nada en la otra tienda? Sentí como si me hubiera sacado la lotería. Además de ponerme de buen humor por que las dichosas baterías no son baratas, me puse feliz de encontrar gente tan honesta y profesional. Pudieron haberme vendido la pila, pero optaron la honradez y el buen servicio al cliente. Ojala que cada vez hubiera más gente así. Mi reconocimiento para los chicos de la tienda iStore de Arcos Bosques a quienes dedico estas líneas

Leo eso por teléfono a mi amigo Paco Santamaría, me dice que parece anuncio. Aclaro: esto no es un anuncio pagado. Lo escribí por que simplemente, tenía ganas de compartir la historia.

¿Te ha pasado algo así? Me gustaría oír tu opinión. Por favor escribe a: fernanda@milenio.com o deja un comentario en mi blog: http://www.milenio.com/blog/Fernanda