Horacio SalazarEl País de las Maravillas
Influenza
Es importante aclarar algunos puntos. La epidemia con visos de pandemia por la que estamos pasando es una epidemia de influenza. No es “influenza porcina”, porque ésa sólo les da a los marranos.
Uno de los misterios acerca del agente detrás de esta epidemia poco a poco tiende a esclarecerse. Es un virus de la familia A/H1N1, pero se trata de un mutante, un híbrido formado a partir de una recomposición múltiple en esos “calderos” llamados puercos.
Inicialmente se dijo que tenía componentes humano, aviar y de cerdos eurasiáticos; ayer, ya con el genoma completo del enemigo, salieron informes de que pudiera ser un virus armado a partir de dos virus porcinos.
Según los indicios, la parte eurasiática del virus tiene un gen para la neuraminidasa (la responsable de la parte N del nombre N1) que nunca se había visto en personas; en otras palabras, nadie tiene en su cuerpo defensas probadas contra este bicho. Esta sería la auténtica razón detrás de la elevación de la amenaza a nivel 5 por parte de la Organización Mundial de la Salud.
Como es natural, el mundo entero está reaccionando ante las noticias, en parte convirtiendo a México en un paria y complicando más la de por sí atribulada reputación de nuestro país. Pero como seguramente revelarán los estudios, tal vez aquí sea donde está pegando más el virus; tal vez aquí esté el foco de la transmisión explosiva del villano, pero las partes de que está hecho vienen de todo el mundo.
Muchos me han preguntado qué se puede hacer, cómo evitar el contagio, si habrá algún complot detrás, que si las autoridades reaccionaron tarde.
Es difícil que alguien tenga respuestas a estas alturas. El verdadero misterio, el que trae de cabeza a expertos de todo el mundo, es por qué hay una diferencia tan marcada en los desenlaces entre los casos en México y en el resto del mundo. Por qué en México el virus mata y en el resto del planeta no. Cuando eso se sepa, todos respiraremos tranquilos.
Lo único que puedo decir es que mientras se recaba y procesa más información, la respuesta inteligente es ayudar a evitar la propagación. Así que por molesto que sea, vale más aguantarse unos días en un aislamiento parcial que estar luego lamentando otras cosas.
Ya salieron varios con las gansadas de que es un dispendio y desperdicio global la acción contra el virus. Que a fin de cuentas no pasará nada. Para eso son las acciones, precisamente, para que no pase nada.










