Ok, hay que esperar

No más obras de teatro. No salidas al cine. Cero presentaciones de libros. En estos días, los actos artísticos y culturales sufren los estragos de la influenza, el negocio del Tamiflu y asuntos así. De modo que no nos queda más alternativa que sacar nuestro tablero de ajedrez, mirar la ciudad por la ventana, leer a Sartori, romper el celofán de algunos DVD y esperar a que las cosas mejoren, en la idea de que podrían mejorar.