Horacio SalazarEl País de las Maravillas
Falta la firma de Calderón
Después de recorrer a salvo las dos cámaras y de ser aprobadas por el pleno del Senado este martes, una muchedumbre de reformas a la Ley de Ciencia y Tecnología está lista para ser publicada en el Diario Oficial.
En este país sabemos que no todo lo que es ley se cumple (me acuerdo, por Octavio Paz, del célebre “obedézcase pero no se cumpla” virreinal), pero también tenemos claro que para que algo tenga posibilidad de hacerse realidad, primero debe ser ley.
Así pues, todo indica que se avecinan buenas noticias, en la medida en que estas reformas tienen la aspiración de darle a nuestra ciencia y tecnología uno de los muchísimos empujones que necesitan.
¿Qué comprenden estas reformas? La más dispersa en todo el texto es una que simplemente ordena extender la frase “ciencia y tecnología” para que diga “ciencia, tecnología e innovación”, incorporando formalmente a la ley el último concepto.
¿Puro rollo? Ejem, algunas cosas sin duda lo son, pero también hay reformas que se antojan muy positivas y pegadoras. Por ejemplo, en el Artículo 52 se agregará: “Para promover la comercialización de los derechos de propiedad intelectual e industrial de los centros (alude a los Centros Públicos de Investigación), los órganos de gobierno aprobarán los lineamientos que permitan otorgar al personal académico que los haya generado hasta el 70% de las regalías que generen”.
Es imposible decir cuánto beneficio podría significar esto, pero mi tripa me dice que la creatividad mexicana estallaría en ideas: necesitamos que nuestros científicos, tecnólogos e inventores puedan beneficiarse de los frutos de su intelecto, en vez de sacrificarlos en aras de una entelequia o de una abstracción patriotera.
La minuta aprobada hace días insistía también en el fundamental Artículo 9 BIS, que desde 2004 ordenó al Estado desobediente no sólo perseguir el famoso uno por ciento del PIB, sino también, una vez alcanzado (se vale soñar) no poder echar reversa.
Espero, como seguramente esperan todos los interesados en que en México la ciencia, la tecnología y la innovación prosperen, que el presidente Felipe Calderón no le pensará y firmará a la de ya estas reformas. Para empezar.










