Carolina EnriquezAzul Tiffany
Soñé un sueño
El ser humano. ¿Ángel o demonio? Ambos. La especie que domina este planeta es capaz de hacer las cosas más atroces, pero también las más bellas y sublimes. Goza de una inteligencia que con el paso del tiempo ha ido desarrollando, unos piensan que demasiado rápido pues el instinto animal también está aún muy presente y su comportamiento primitivo es el que gran parte de las veces, gana. La verdad es que nos acabamos de bajar del árbol ayer, y muchos insisten en volverse a subir.
Como buenos primates nos encanta andarnos imitando, por ello, nos conformamos en grupos, llámenles como quieran: fresas, emos, alternativos, intelectuales, rebeldes, comunistas, holísticos,… y un largo etcétera. Dentro de estos grupos hay códigos para todo, para hablar, vestirse, comportarse y si alguno se sale de la norma, el resto de la manada nos azotamos y/o lo queremos linchar. Le damos nombre y etiqueta al resto de los grupos y si alguno de sus miembros intenta comportase como parte de un grupo que no le corresponde, nos burlamos de él. Somos de un aburrido. Pero ahí es donde entra la mejor parte de la especie, la que de veras nos hace únicos e irrepetibles: el espíritu humano.
La inteligencia nos da la capacidad de soñar, de querer hacer cosas extraordinarias pero es el espíritu el que nos impulsa a llevarlas a cabo, a intentarlo sin parar. Es como el comercial ese de la lotería donde varias personas “se ven” viviendo a lo grande, sólo que como buen anuncio la solución es mágica, es un billete de lotería. Y las soluciones nunca son mágicas.
Las grandes hazañas de todo tipo se consiguen, con una pizca de talento (se requiere) y toneladas de voluntad. También está el factor de las circunstancias (muchos lo llaman suerte), pero si no se está intentando constantemente realizar un sueño, cuando la circunstancia surge, pasa de largo.
Todo esto me viene a cuento en cuanto vi el video que ha dado la ha vuelta al mundo, donde una mujer de un pueblo de Inglaterra sorprende a todos con su maravillosa voz, durante el concurso de Britains Go Talent.
Cuando la mujer, Susan Boyle, de 47 años, salió al escenario, nadie daba un centavo por ella, su aspecto y edad no corresponden al grupo de los talentosos y bellos, tenía de entrada cero oportunidades, olvídense de ganar, de pasar a la siguiente ronda. En cuanto entonó los primeros acordes de I dreamed a dream, el auditorio vibró al reconocer lo extraordinario.
Es inevitable que al escucharla, la emoción nos invada. Desde la canción que escogió, su indiscutible timbre y potencia de voz, hasta el imaginarla viajando a la capital con una maleta con su mejor vestido, unos cuantos sándwiches y sobre todo con una fe inquebrantable en sí misma; que a sus casi 50 años, no se da por vencida y quiere ser, no famosa, que es lo que impulsa a muchos, sino “una cantante profesional”, nos remitan a pensar en la obra completa de Les Misérables, en la cual Víctor Hugo refleja, al igual que el sueño de Susan: la grandeza del espíritu humano.
Link a Susan Boyle: http://www.youtube.com/watch?v=9lp0IWv8QZY&feature=related
* LAS PALABRAS ALTISONANTES, GROSERÍAS Y/O ATAQUES AGRESIVOS QUE NO TENGAN NADA QUE VER CON EL TEMA TRATADO, SERÁN BORRADOS.










