Legalizar hasta el secuestro

Ahora que muchos dizque-expertos en temas de consumo y tráfico de estupefacientes se han pronunciado a favor de la legalización de las drogas, bien valdría la pena reflexionar –y tratar de responder– algunas interrogantes sobre el tema que se proponen a continuación.

¿Por qué todos los que están a favor de la legalización hablan de proceder en este sentido con la marihuana y no con la cocaína, metanfetaminas y demás drogas químicas? En términos de riesgos sobre la salud y sobre la sociedad, ¿cuáles son las diferencias entre las consecuencias nocivas de cada una de estas sustancias psicotrópicas? Aceptando que la marihuana es menos dañina médica y socialmente, y si se decidiera proceder a su legalización, ¿cómo se implementaría dicha legalización? ¿De un momento a otro todas las plantaciones y toda la hierba ya cosechada pasarían a ser legales? ¿Esto implicaría que se perdonarían los delitos cometidos por quienes antes traficaban con ella, aunque estuviéramos hablando no sólo del delito de narcotráfico, sino también de sobornos, asesinatos y demás? ¿Qué limitaciones se impondría a los productores, distribuidores y consumidores de cannabis? ¿Se podría vender en cualquier lugar? ¿Sería posible comprar cualquier cantidad? ¿Qué tasa de impuestos se aplicaría a estos productos? Si ésta fuera muy alta, ¿cómo se combatiría el mercado negro que podría surgir? En el mismo sentido, ¿qué medidas –distintas a lo que se ha hecho hasta hoy– se implementarían para combatir el tráfico y consumo de otras drogas duras?
¿Por qué se cree que legalizando la marihuana se puede disminuir los problemas de violencia ligada al narcotráfico? ¿Qué acaso no saben que lo grueso del negocio de las drogas, donde se mueve la mayor cantidad de dólares, está en el tráfico de cocaína y metanfetaminas? Si, en cambio, se decidiera legalizar absolutamente todas las drogas, ¿se permitiría que los antiguos narcotraficantes formaran sus empresas, ahora legales, para continuar en esta industria? O, si por el contrario, no hubiera ninguna aplicación retroactiva de la legalización y ninguna amnistía con estos delincuentes, y se decidiera continuar persiguiéndolos por los delitos antes cometidos, ¿qué medidas se aplicarían para evitar que todos estos "Chapos", "Mayos, "Lazcas y demás, se mudaran de lleno al negocio del secuestro y la extorsión? O qué, ¿alguien también está pensando en legalizar estas “industrias relacionadas”?

Y es que, aún y cuando a uno no le queden muy claras la diferencias existentes entre el alcohol y otras drogas ilegales, y que tampoco se sepa si éstas ameritan que la ley haga distinciones entre unas y otras sustancias, si nos manifestamos a favor de la “legalización de las drogas” deberíamos también tratar de ser más específicos y abordar los detalles que implicaría la implementación de tal decisión. Al hacerlo será fácil anticipar que el asunto es muchísimo más complicado de lo que quisiéramos creer. En su opinión, ¿cuál será la mejor manera de atacar este problema, estimado lector?

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