El cuete

Así se llama un proyecto en el que participan investigadores de México y Estados Unidos y que se realiza entre mil 25 adictos a drogas inyectadas que viven en Tijuana. Y sus resultados son un auténtico cuete, porque evidencian que estos mexicanos en el límite van que vuelan hacia una combinación fatal.

El resultado primario del estudio, que se publicará en el International Journal of Tuberculosis and Lung Disease, señala que hasta 67 por ciento (¡dos tercios!) de estos consumidores de drogas intravenosas dieron positivo en pruebas sofisticadas para detectar la tuberculosis.

Es el clásico círculo vicioso: muchos de estos adictos están hundidos en la pobreza, y esto los lleva al consumo de drogas, pero su adicción les debilita el sistema inmune, y por eso muchos se infectan de tuberculosis. Esa debilidad los hace víctimas propicias para ser infectados por el VIH, y el desenlace no puede ser más que uno.

Dick Garfein, el autor principal, dijo que ya se sabía que los drogadictos son muy susceptibles a terminar tuberculosos, pero no habían esperado encontrar una tasa tan elevada.

Hay que decir que cuando una persona se infecta por la bacteria de la tuberculosis, lo más común es que el sistema inmune la “engulla”, encapsulándola e impidiendo su propagación. A esto se le llama infección latente, porque aun encapsuladas, las bacterias siguen vivas, a la espera de una oportunidad.

Otro de los participantes del estudio, Rafael Laniado Laborín, director de la clínica para tuberculosos del Hospital General de Tijuana, aclaró que una persona con infección latente no está enferma ni puede contagiar a otra persona.

Si un sujeto está en general sano, tiene una en diez posibilidades de que esas bacterias encapsuladas se activen para convertirlo en tuberculoso. Pero si ese mismo sujeto se infecta con el VIH, dijo Laniado Laborín, entonces su posibilidad de que la tuberculosis se active crece a razón de diez por ciento cada año.

Otra vez el círculo. En palabras de Garfein, “dado que dos tercios de los usuarios de drogas intravenosas de Tijuana tienen infección latente de tuberculosis, la mayoría de los que se infecten con el VIH —un riesgo que va en aumento— también es probable que desarrollen una tuberculosis activa, contagiosa”.

El estudio está descrito con las palabras precisas y cortantes de un informe científico. Pero detrás de la frialdad está la tragedia de una ciudad fronteriza cuyos habitantes más tronados viven con un cuete de mecha cada vez más corta.

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