Relato de criminales, culpables y cobardes

HISTORIAS DE NADIE - Milenio Diario de Monterrey

Esta historia ocurre en Escobedo, un municipio de Nuevo León, un estado de México, cerquita de Texas, donde se ha registrado un desarrollo muy importante en los últimos años, de acuerdo con fuentes que se encargan de medir ese eufemismo del desarrollo y otros que usados para mal gobernar hoy en distintos lugares del mundo.
La palabra “desarrollo” en Escobedo no se escribe como debería. Si se mira bien, de un tiempo para acá, la palabra “desarrollo” se ha escrito en Escobedo como se escribe la palabra “despojo”. Este es uno de esos sitios del mundo, donde, cuando un político o un gobernante dice “desarrollo” está diciendo al mismo tiempo: “despojo”.
Aquí se entiende el término “desarrollo”, por el método con el que un grupo de políticos pertenecientes al peor PRI posible –lo que ya es mucho decir- se han convertido de la noche a la mañana en empresarios de la construcción, millonarios fastuosos, amos y señores de la región.

LOS CRIMINALES
No, los criminales no son ellos, quienes han despojado desde antes, ocultos desde sus escritorios, mediante la fuerza bruta y el uso mentiroso de la ley, a campesinos como los del Ejido San Nicolás, para construir centros comerciales y fraccionamientos residenciales, no. No hablamos de ellos, de esos. Los criminales a los que nos referimos en este apartado no traen corbata ni traje, ni les gusta estar encerrados en aburridas oficinas.
No les gusta ser discretos, prefieren la acción. Un convoy de camionetas grandes y pintadas de colores oscuros se pasea por las calles de Escobedo. Es una caravana de vehículos blindados que son conducidos y tripulados por hombres fuertemente armados. De vez en cuando, los del convoy detienen el paso en el estacionamiento del centro comercial construido sobre el despojo, perdón desarrollo, de Escobedo.
Delante de los visitantes ostentan su poder, escuchan música a todo volumen, rechinan las llantas de sus trocas y ríen a carcajadas. Habría que saber que hace varios meses que este grupo tiene el control de la venta de droga en el municipio, así como de otros negocios ilegales. Roban autos de las agencias, matan rivales en lugares públicos, extorsionan a quien anda mal, o más o menos mal.
No están al margen de la ley. En más de un sentido, son la ley. Nadie del mal gobierno les hace ni les dice nada. Así, la vida sigue en Escobedo hasta que otros como ellos, también por razones de despojo, perdón de desarrollo, les dicen: “ya basta”.

LOS CULPABES
¿Se usó la fuerza del Estado contra de los criminales dedicados al narcotráfico en Escobedo? No.
En Nuevo León, la fuerza del Estado se usa contra el joven Josué Obed Juárez, desalojado de la casa del fraccionamiento Nueva Castilla, en la que vivió algunos años. Se usa contra Gabriela Bautista, la fortuita propietaria de un terreno que se atraviesa en los planes de despojo, perdón de desarrollo, de la mafia política de Escobedo. Se usa contra Juan Balderas, un abogado que tiene la mala suerte de no pertenecer al despacho del hermano del Gobernador Natividad González Parás y del senador del PAN, Fernando Elizondo Barragán. Se usa contra Alicia Gutiérrez, ejidataria de la Colonia Emiliano Zapata, que le enseñó al gobierno a respetar la ley. Se usa contra Gerardo Armendáriz, cuyo delito es ser anarquista y solidario con los oprimidos.
Escobedo, Nuevo León, México, bastión del PRI, es uno de esos lugares que hay en el país donde los criminales no son culpables de nada. Y “los culpables”, aunque los encierren en la cárcel y los linchen mediaticamente, jamás serán vistos como criminales.

LOS COBARDES
Hay que preguntar si la policía de Nuevo León persigue a los traficantes de droga con la vehemencia que lo hace con los colonos y activistas que se oponen al despojo. Los políticos, al igual que sus policías, a la hora que enfrentan a otro que sí tiene armas, salen corriendo. Solo cuando ven a la gente humilde, entonces si son muy alzados y muy levantados, y muy valientes.
Eso ocurre hoy en día en Escobedo