Juan Alberto VázquezEl GángsterFundador de MILENIO Semanal, desde entonces se desempeña como reportero de la sección de Mil Cosas Más, QRR y El Ángel Exterminador en el diario y también en el programa Política Zero de Milenio Televisión. Es socio del restaurante Black Horse de la colonia Condesa del Distrito Federal, sitio en el cual se desempeña como dj jueves y/o sábados bajo el seudónimo de Papagato, personaje que prefiere los géneros soul, funk, indie, latin y acid jazz.
El Manuchaogate
Una simple observación hecha al músico francés, genero toda una semana de chismes, investigaciones, cancelaciones, histeria colectiva y estériles defensas a una libertad de expresión que nunca estuvo mancillada
De cierto modo, un servidor estaba enfurecido pues la conferencia de prensa en la que Manu Chao hablaría de cine, se convirtió en una reunión con su club de fans, con preguntas hechas para el lucimiento personal del músico quien, bastante sobrado, respondía lo que le venía en gana y de manera irresponsable lanzaba acusaciones públicas al gobierno del país que lo invitó a participar en un encuentro de cine.
El problema con Manu Chao no es que haya abierto la boca, sino que acostumbre hacerlo así: con un discurso endeble y desarticulado, que al mismo tiempo quiere hacer pasar como muy cool y comprometido. Siguiendo mis instintos de provocador —pues tampoco es que esté en contra de los extranjeros, y mucho menos de aquellos que vienen a hacer aportaciones serias sobre nuestra realidad—, como enviado de MILENIO al Festival de Cine de Guadalajara pedí el micrófono para cuestionar a Chao sobre sus derechos y deberes:
Manu, ¿sabes que tu condición de extranjero acota tu participación en actos políticos y te impide opinar sobre la política de éste país?
“¿Es verdad eso? No, estoy enterado”, respondió el cuarentón sin mostrar preocupación alguna.
A estas alturas de la conferencia el cantante ya había dicho que “lo de Atenco es terrorismo de Estado” así, con la manu en la cintura, acusación bastante grave venida de alguien que de seguro sólo conoce una parte de la historia —la de los macheteros— y que aunque colegas mexicanos de la organización que lucha por la libertad de los líderes de Atenco presos, me aclararon que el músico si ha revisado las averiguaciones previas y demás elementos que conforman el juicio hecho a Ignacio del Valle y otros miembros de la organización Por la defensa de la tierra, me pareció un exceso que lo expresara en público. (Para captar un poco de las ideas revolucionarias de Manu, dejo al lector un fragmento de la carta que envió al líder Ignacio del Valle y que dice así: “ahora me pongo a pensar… me pongo a pensar en ese día, en ese próximo y alegre día en que vas a salir…
…salir al aire libre… a abrazarte con tu familia…y con todos los que hoy en día te quieren y te apoyan… Abrazo infinito del nunca acabar… me pongo a pensar y le agrego todos mis sueños… mis sueños de algún mundo mejor… y más justo para todos. Algún mundo por llegar donde todos juntos, caminando por las calles de Atenco o cualquier otro lugar del mundo vayamos al son de la orquesta…”).
Retomando el contexto de sus declaraciones políticas, envíe la nota al diario. El que Manu confesara que tiene algunos guiones escritos y que en uno de ellos “llegarán todos los suicidados en un metro inmenso, a pararse el Día de Muertos en el DF en la estación Barranca del Muerto”, lo juzgue aun más fantasioso, incluso inventado para impactar a su fanaticada.
MILENIO fue el único diario que el miércoles 25 rescató en portada la declaración de Chao sobre Atenco, y los demás medios reprodujeron en alabanza sus intentos por salvar al mundo, saga en la que habría que preguntarle a Manu que cosas en concreto ha hecho, pues lo que queda claro es que las injusticias y el apoyo a causas sociales, le han servido más a él para venderse como abanderado de las lacras que aquejan al tercer mundo. Vamos, poco tiene qué hacer al lado de Bono quien si tiene un peso específico como interlocutor del poder (y que con todo y sus frivolidades logró que disminuyera la deuda del continente africano), pero ni siquiera junto a Los Tigres del Norte quienes apoyan de manera $eria, decidida y sin hacer alarde, a organizaciones de niños y otros ciudadanos con carencias. En sus mini biografías que rondan por la red, leemos que Manu Chao, “es un hombre comprometido con las causas de su tiempo“; “ha colaborado en conciertos a beneficio”; “se ha manifestado en contra de la violencia”; “se ha solidarizado con la causa zapatista”; “ha incluido fragmentos de los discursos del subcomandante Marcos en sus canciones”; “se ha solidarizado con las causas de los okupas en Barcelona”; “también se preocupa por el pueblo saharaui” y “ha visitado los campamentos de refugiados de Tindouf”. Okey. ¿Quiere decir que solidarizarse, manifestar preocupaciones y visitar campamentos convierte a cualquiera en abanderado de causas sociales y autoridad en la materia? Es en este sentido que quizás vaya mi reclamo a Manu, quien hace mucho dejó de sorprendernos musicalmente (el que sus miles de fans lo crean aun parte de la vanguardia musical no cuenta), y que se ha dedicado a cubrir dichas carencias con una militancia a su manera.
Al día siguiente, cuando trascendió que gobernación investigaba a Manu Chao por sus declaraciones en Guadalajara, la nota dio la vuelta al mundo (al hispano, pues en muchos países donde se habla ingles, japonés, chino o ruso, es un perfecto desconocido), y lo mismo en España, en Argentina, en Venezuela y por supuesto en México, se armaron grandes debates en foros de internet. En México, el Manuchaogate reavivó la polarización postelectoral del 2006 y las opiniones se dividían, entre los pejistas que defendían a Manu y lo señalaban como víctima de la derecha conservadora y rapaz (en El Sendero del Peje llegaron al absurdo de cabecear “Plantea el PAN expulsar a Manu”), como entre los conservadores que pedían corrieran del país a “ese francecito marihuano”. Sintomático fue ver que donde peor trato recibió Manu Chao fue en los diarios digitales españoles, en donde los foristas de manera unánime le prodigaban toda clase de comentarios, a cual más de despectivo.
Los chateros mexicanos en defensa del cantante, argumentaban que el Artículo 33 Constitucional es injusto y retrógrado y que debería incluso desaparecer, errando por supuesto en el punto central de la discusión pues el mandato existe y para eso está, como muchas otras leyes que a los ciudadanos no nos gustan (sobre todo cuando no nos conviene) y que no por eso debemos darles crán. También se preguntaban los chateros del por qué José María Aznar y Nicolas Sarckozy no recibieron el mismo trato y la respuesta es que dichos personajes ingresan en calidad de diplomáticos por lo que sus derechos y obligaciones son diferentes. ¿Es injusto? Así es y punto. Aun hoy, hay gente que sigue defendiendo “la valentía de Manu” ante la hipocresía de los demás, algo que, aunque pueda resultar ambiguo, no está a discusión. Pero reto a cualquier mexicano (quienes ni siquiera podemos trabajar en países de la comunidad europea de no tener la visa correspondiente), a que como turista organice una conferencia de prensa para despotricar contra cualquier asunto peliagudo en que esté inmiscuido el gobierno del país que los recibe, a ver cómo los tratan. Por cierto Manu Chao se pudo haber reunido de manera clandestina en casa de los luchadores de Atenco para juntos planear la revolución (de hecho, lo hizo). Pero otra cosa muy distinta es blofear públicamente.
El reportero de La Jornada enviado al festival, astuto se trepó al caso al obtener una declaración de Christian Poveda, director francés de la cinta La Vida Loca, quien aceptó que la organización del festival les había dicho a los extranjeros que “al parecer había agentes de migración en la ciudad”. El rumor provocó la cancelación del recital de Manu Chao programado para el jueves por la noche y un posterior comunicado donde confesaba que decidió no ir para proteger a los asistentes de “posibles actos violentos” (del Estado mexicano) palabras que son la prueba contundente de que le funciona mal un bulbo, y que muy pronto se encargaron de desmentir en la Segob donde declararon nulos los intentos de expulsión. Y no es que México cuente con un aparato de inteligencia digno de presumir, pero tampoco son tan burdos como para apañar a un francés hablantín en un evento público. Quiero aclarar de manera personal que las penas aplicadas a los luchadores de Atenco me parecen absurdas y una verdadera salvajada del gobierno de Peña Nieto quien tendrá qué resolver esta injusticia antes de pensar en ser el candidato priista a la presidencia de la república, que al parecer ya tiene bien amarrado.
Esta historia, como muchas en la vida de Manu Chao, tuvo un final feliz. No sería raro que el compositor aprovechara la coyuntura para declararse de algún modo perseguido y en ese mismo tono de fa, hacer una canción de nombre dramático como “Deportado pero libre”. Dos de los ganadores del Mayahuel de Plata, que premia a lo mejor del festival de cine en Guadalajara, le dedicaron su premio “en solidaridad” y en la verbena popular que puso punto final al encuentro cinematográfico Manu acudió con su madre y recibió incontables muestras de apoyo. Al día siguiente, en nutrida conferencia de prensa, Diego Luna y Peter Gabriel salieron en su defensa y en general, el sentimiento que quedó tras de la semana en que fue el actor principal de una bonita comedia de enredos, es que se cometió una injusticia contra él. Para subsanar el daño, habrá que hacerle un espacio en la rotonda de los hombres ilustres, u ofrecerle algo que agradecería infinitamente como donarle el último decomiso hecho al cartel de los Arellano Félix.
Quiero aprovechar para dar mi reconocimiento a la organización del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, por el trato de lujo ofrecido a la prensa y por los notorios esfuerzos por hacer del evento uno de los más importantes del mundo.
Queda para el recuerdo una reflexión del cantante argentino Fito Páez dicha en el 2000 en un momento de lucidez y a propósito de Manu: “¿Quién se cree ese pendejo?, ¿quién es él, con sus 16 tarjetas de crédito, para venir a Latinoamérica a comprendernos con esa pose de ´soy callejero´?…”.
Cual patrullero, así se las dejo a su criterio.










