Adriana Esthela FloresDesde el murmulloAntes que todo: Reportera. Integrante del Colectivo de Reporteros de Monterrey.
He sido reportera durante diez años en Monterrey y ahora estoy en el Distrito Federal, en MILENIO Televisión. Redacto poesía y este blog, donde se puede hablar de todo, sobre todo de asuntos de política, corrupción, seguridad y medio ambiente.
El paso está libre: no hay censura.
Narcocapillas
Me llama mucho la atención que algunos medios de comunicación, al referirse a la destrucción de capillas de la Santa Muerte en Laredo y Tijuana, redactaron “narcocapillas”.
Pese a que más de dos millones de mexicanos profesan el culto a la “flakita”, “La Niña Blanca” o “La Señora” (según reportes de organizaciones religiosas), hay muchos que creen que sólo los criminales y delincuentes son devotos de este ícono. Nada más falso.
Me parece que, en una generación marcada por la violencia, la impunidad, la crisis y el debilitamiento de la Iglesia Católica (por sus casos de pederastia, encubrimiento, corrupción o posturas radicales en temas como el uso del condón y la eutanasia) hay quienes buscan recuperar su fe perdida en otra cosa. Y en este contexto, la Santa Muerte florece.
Es una figura cuya adoración representa, en este México, un acto de rebeldía. La misma Iglesia ha provocado que a este culto se le vea como algo oscuro y diabólico, bajo el axioma de que, quien crea en la Muerte, cree en el pecado y en lo contrario a Jesucristo.
La constante aparición de la Santa Muerte en casas de narcotraficantes o tatuada en brazos de secuestradores, ha contribuido a esta idea de que su adoración equivale a ser discípulo del mal.
Por eso fue tan aplaudida, por decenas de ciudadanos, la destrucción de las llamadas “narcocapillas” en Laredo. “Ya habíamos rezado por ello”, señala una lectora que escribió en el portal del periódico El Mañana, “a eso se le combate espiritualmente y espiritualmente ganamos: agradezco y felicito a las autoridades por haberlo hecho”.
En la destrucción de las capillas, participó el Ejército Mexicano y los medios informaron que todo se debió a que las edificaciones fueron construidas en zonas federales.
Me parece extraño. A lo largo y ancho del país, decenas de construcciones se realizan sobre terrenos federales sin contar con ninguna autorización. No hay que ir lejos: en las orillas de ríos, miles de familias llegan cada año y se asientan entre el peligro y las falsas declaraciones de funcionarios que aseguran que los reubicarán y nunca lo hacen. Y qué tal si la Procuraduría Federal de Protección al Ambente (Profepa) revela las violaciones cometidas en la construcción de grandes complejos hoteleros sin que nadie haga nada.
En fin. Esta vez, el Ejército iba por las capillas a la Santa Muerte, tal como la Secretaría de Gobernación ha ido tras los llamados “narcocorridos”, “narcovideos” y “narconegocios”.
Suponiendo que lo de los terrenos federales sea sólo un argumento para salir del paso y que en realidad el gobierno pretende acabar con la cultura del narcotráfico, ¿no estamos yendo al revés? ¿No está faltando todavía un poco más de fondo en la lucha contra el narcotráfico?
Recordemos el caso de “El Chapo” en la lista de los más ricos del mundo. Su sola mención bastó para desatar un encuentro agrio entre los gobiernos de México y Estados Unidos, la administración federal se molestó mucho con la “campaña sucia” pero ningún funcionario pudo admitir que sí, que el líder del Cártel de Sinaloa tiene un imperio trasnacional que floreció justo después de salir del Penal de Puente Grande el 19 de enero del 2001. Sí: bajo el mandato de Vicente Fox. Tampoco nadie dijo nada cuando se habló del pacto entre cárteles para operar dulcemente en Nuevo León.
Cualquiera en Monterrey sabe qué negocios operan con el auspicio del narcotráfico y hasta los políticos que se han contaminado con ello.
Y sin embargo, el peligro son las narcocapillas y la Santa Muerte, aquella que para algunos es simplemente una fuerza o una imagen del mundo espiritual, mientras que para miles de otros –más de 10 mil en este sexenio- se ha convertido en una realidad. Todo, en nombre de algo que se ha parecido al dios de este gobierno: el combate al crimen organizado.
Para aderezar
Comentarios escritos en altar virtual a la Santa Muerte:
“Muerte querida de mi corazón no me desampares con tu protección y no dejes a mi amor un solo momento tranquilo , inquiétalo para que siempre piense en mi amen”
“Hola Mi Niña, gracias por ayudarme mi esposo me kiere pero sabes te pido q su AMOR por mi crezca aún mas”
“Te amo con todas las fuerzas de mi alma manifiéstate y pídeme lo que quieras mi niña”
“Gracias señora blanca por que ya tengo trabajo”.
“Santa Muerte: ayúdame a conseguir un trabajo estable y bien pagado”
“Por favor, si alguien me pudiera ayudar a hacer un trabajo con la santisima o algún ritual para k mi suerte cambie yo soy sexoservidora y últimamente no tengo suerte con los clientes porfa ayudenme














