Escándalo AIG desata tormenta política para administración Obama

El cuestionamiento al gobierno del actual mandatario fue resultado de las negociaciones que posibilitaron el pago de 165 millones de dólares en bonificaciones, que se desconocían hasta el martes pasado.

Washington.- Dos meses después de haber asumido la presidencia en medio de elevadas expectativas, la joven administración de Barack Obama enfrenta una nueva tormenta política, ante la ira popular contra el pago de bonos en la aseguradora AIG.

La revelación sobre el pago de los bonos en esa firma financiera, utilizando parte de los 170 mil millones de dólares que el gobierno ha inyectado a esa empresa para mantenerla a flote, llevó el enojo hasta las puertas de la Casa Blanca y el Congreso.

El cuestionamiento al gobierno de Obama fue resultado de las negociaciones que posibilitaron el pago de 165 millones de dólares en bonificaciones, que se desconocían hasta el martes pasado.

El aval oficial estaba incluido en el Paquete de Estímulo Económico por 787 mil millones de dólares, aprobado el mes pasado por el Congreso, que eliminó restricciones sobre estos pagos a instituciones financieras que recibieron fondos del gobierno.

La ley fue promulgada por Obama, sin que la existencia del controversial apartado fuera dado a conocer al publico.

Cediendo a la presión popular, el presidente del Comité de Finanzas del Senado, el demócrata Christopher Dodd, reconoció hace unos días haber sido responsable de modificar la previsión, pero insistió en que lo hizo a petición del Departamento del Tesoro.

Larry Summers, presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente, explicó a su vez que el gobierno no tuvo otra alternativa, debido a que los pagos estaban amparados por contratos acordados antes de que el gobierno tomara el control de la empresa.

Para Dodd, el "mea culpa" constituyó un trago amargo, pues 24 horas antes había insistido en que desconocía cómo habían sido eliminadas las restricciones incluidas en la previsión de su propia autoría.

El episodio ha colocado al legislador por Connecticut en un escenario que podría resultar en el fin de su carrera política de cuatro décadas, debido a la ira popular desatada por la revelación de estos pagos.

El episodio puso al descubierto además los nexos de Dodd con AIG, cuyos empleados y directivos aportaron 300 mil dólares para sus campañas políticas en la última década, de acuerdo con datos de la organización no partidista Centro por Políticas Responsables.

El escándalo también puso en difícil posición al secretario del Tesoro, Tim Geithner, quizá el principal actor en el amplio frente de políticas desplegadas para hacer frente a la severa recesión.

El senador Richard Shelby, el republicano de más alto rango en el Comité Bancario del Senado, dijo este domingo que el manejo sobre los bonos de AIG empañó la confianza sobre Geithner.

"Mi confianza se está desvaneciendo cada día. Si él (Geithner) continúa por esta ruta, no creo que dure mucho", dijo Shelby este domingo.

Sin embargo, el presidente Obama dejó en claro que no tiene intención de remover a Geithner.

Incluso si el funcionario solicitara su remoción, dijo Obama en entrevista con el programa "60 Minutos" de la cadena CBS, su respuesta sería: "lo siento, compañero, aún tienes el trabajo".

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