Viven bajo el resguardo del gran rey de la selva
Esta tradicional colonia sampetrina es la morada de cientos de felinos, quienes además han paseado por el mundo
San Pedro, NL.- No es la selva, pero en la colonia Tampiquito, los leones abundan por doquier.
Majestuoso, con la mirada fija hacia la zona baja, un felino blanco con melena dorada vigila, sin cansarse, a quienes llegan.
Más adelante, los leones empiezan a surgir. Hay que tener cuidado, porque acechan por todos lados. Los hay escondidos entre las ramas de los árboles. En los techos, en los patios.
Es la colonia Tampiquito, una de las más tradicionales de San Pedro Garza García, donde el león se ha ido convirtiendo en el símbolo de todos.
“Lo tengo porque es el león, el rey de la selva ¿se ve bonito, no creen?”, dice Jaime Morales Medina, quien tiene dos en el patio que da al frente de su casa.
El león es el rey de la selva, y es el único animal que conocen todos los niños del mundo. Desde Alaska hasta la Patagonia, desde Islandia hasta Madagascar, y desde Japón hasta Hawai.
Aunque sólo vive en África, en los zoológicos y en los circos, su regia figura está en todos lados desde principio de la humanidad: En los pendones de los reyes, afuera de las bibliotecas, en los edificios Públicos, en los cuentos de hadas y en las fábulas.
Entonces, ¿por qué no en Tampiquito? dice Luis Alvarez, propietario de un taller mecánico e impulsor de la idea a través de El Narval, un organismo ciudadano que busca impulsar la cultura y a la gente de Tampiquito.
“La idea nació de interrumpir el espacio, que pongas un objeto que no tiene nada que ver con el espacio y que simplemente voltees a ver que no existe lo cotidinado”.
Apenas se entra a la colonia, comienza a toparse con los felinos. Pero en ninguna calle hay tantos como en la 21 de Marzo, un largo sendero sin salida, que llega hasta las faldas del cerro de la “M”. En los patios, en los árboles, y hasta sobre las antenas parabólicas.
“Lo tomamos para ponerlo en varios sitios, y de alguna manera a ver si sucede una integración, si cada quien tiene uno en su techo ya tienes algo en común”.
Luis llevó el primer león a la colonia, hace unos tres años.
Un día, Luis y el León emprendieron un viaje. Fueron a París, Londres, Madrid, y otras ciudades de Europa. Después anduvieron por Estados Unidos.
Después, otros amigos viajeros se llevaron un león para colocarlo en alguna parte del mundo.
Hay alrededor de 30 leones en otras ciudades, como embajadores de Tampiquito, creando redes. Beijing, Bucarest, Zurich, Milan, La Haya, Paris, Manchester, Barcelona, Madrid, Bilbao, Sur Africa, Nueva York, Los Angeles, Austin, D.F., Playa Del Carmen, Zacatecas, Sabinas Hidalgo, Mamulique, Santa Catarina, Monterrey y San Pedro.
“Fue una aventura. Le hicimos una mochila especial para que cupiera, y lo lleve en la espalda por todos lados” Las fotografías lo avalan. El león está en las calles, los bares, los aeropuertos, en la playa, siempre el mismo león.
Intentó hacer lo mismo en Monterrey durante el Fórum de las Culturas, pero no obtuvo el permiso de los municipios. Todos lo veían como bicho raro. A él, no al León.
“Quería llevarlo a todos lados, exhibirlo en la calle, explicar los por qués de ese ejercico cultural, y dejar que la gente se tomara fotos con él, como un evento más del Fórum de las Culturas, pues el león es cultura mundial, pero en todos los lugares donde fui a pedir autorización me vieron como si estuviera loco. Y no me lo dieron”.
Curioso, pero el León que ha estado en muchas partes del mundo, no pudo estar en las calles de su ciudad.
Así que se quedó en los límites de Tampiquito.
La gente de esa colonia, una de las más antiguas de San Pedro ha adoptado al León a tal grado, que uno de sus vecinos, Eladio Villagrán, cambió la herrería por la escultura, para fabricar los leones que ahora siguen llenando los techos y patios de las casas.
“El león es un símbolo, para ir uniendo a la gente y a los niños”, dice, mientras acaricia uno a medio fabricar en su taller, que instaló con apoyo del Municipio.
A los niños les encanta. Lo pintan de los colores que ellos desean. Algunos leones son blancos con melena de color, otros parecen caleidoscopio. Algunos son de colores sobrios, otros psicodélicos.
Y así se ha convertido en el rey de la selva. Y en el rey de Tampiquito.










