La ley antitabaco, una “vergüenza mundial”

El científico Stanton Glantz, en cuyo caso se basó la película El informante, acusó a los legisladores de haber elaborado una norma totalmente débil.

Mumbai, India.- Como un “retroceso” y una “vergüenza mundial” calificó la Ley General para el Control del Tabaco, aprobada en México en agosto de 2008, el investigador y científico Stanton Glantz, quien llevó a juicio a la industria tabacalera al poner al descubierto, en 1994, documentos en los que se reconocía internamente la adicción y las enfermedades que provoca la nicotina a los consumidores.

Glantz fue el personaje en el que se basó la película The Insider (1999), proyectada en México como El informante, y en la que actuaron Al Pacino y Russell Crowe.

Luego de que Justino Regalado Pineda, jefe de la Oficina Nacional para el Control del Tabaco, explicara ante la audiencia los polémicos artículos de la ley antitabaco federal que permiten la creación de espacios para fumadores dentro de áreas libres de humo, Stanton Glantz lanzó una dura crítica al Poder Legislativo y a las autoridades sanitarias del país por haber “cedido a las presiones” de la industria tabacalera.

Glantz, director del Centro para el Control, Investigación y Educación del Tabaco en la Universidad de California, increpó a Regalado Pineda desde su asiento en la sede de la 14a Conferencia Mundial de Tabaco y Salud exclamando: “¡Esto es ridículo!”.

“Significa crear espacios tóxicos en ambientes libres de humo”, dijo el científico, “Es tanto como pedirles a los edificios diseñar en sus instalaciones cámaras de gases y sitios de exposición al asbesto.

“Esto sencillamente es una vergüenza para México, algo que no se había visto en los últimos 20 años entre los programas de lucha contra el tabaquismo, y lo único que me tranquiliza, como me respondió Justino Regalado, es que hay posibilidad de corregir”, precisó en entrevista posterior el profesor de la Universidad de California en San Francisco.

No fue esta la primera ocasión en que Stanton Glantz —que documentó su lucha contra las tabacaleras en un libro titulado The Cigarette Papers— cuestiona las políticas sanitarias del país.

Lo había hecho ya en 2006, durante el sexenio pasado, cuando el ex secretario de Salud Julio Frenk Mora firmó un convenio con la industria tabacalera para que ésta destinara recursos al Fondo de Gastos Catastróficos del Seguro Popular, a cambio de disminuir los impuestos.

Pero su rol clave contra la industria del tabaco data de hace 15 años. En 1994, el 14 de abril, los siete directivos de las compañías tabacaleras más grandes del mundo juraron ante un comité del Congreso que hasta donde sabían la nicotina no era adictiva.

El 12 de mayo, Glantz recibió de una mano anónima 4 mil páginas de documentos internos de la tabacalera Brown & Williamson. El primero de julio de 1995, la Universidad de California publicó en internet todos los documentos.

Eventualmente saldría a relucir que detrás de esta entrega estaba el ex ejecutivo Jeffrey Wigand, contra quien la compañía lanzó una agresiva campaña. Todo hallaría un espacio en la película El informante, que se empezóa proyectar en noviembre de 1999.

En esta ocasión el investigador y activista exhibió a México en su lucha contra el tabaquismo en un foro internacional, y fue más allá: acusó, en entrevista, a los legisladores mexicanos de haber pactado con la industria tabacalera una Ley General para el Control del Tabaco totalmente débil.

“No tengo un nombre en particular, pero esa es la forma en que la industria opera comprando a gobernadores, colaboradores, promoviendo cabildeadores”, acotó el académico.

Para Stanton Glantz resulta incongruente que la Ciudad de México haya logrado sacar adelante una ley acorde al Convenio Marco para el Control del Tabaco, y que en cambio los legisladores federales hayan dado pasos atrás.

“Fue un gran shock toparnos con esta previsión en la ley, sobre todo cuando está plenamente comprobado que estos espacios para fumadores son muy caros, se desgastan muy rápido y requieren de una importante inversión de millones de dólares para mantener el equipo de ventilación”, acotó el científico.

Ayer también Patricia M. Sosa, de Campaign for Tobacco-Free Kids, aseguró que se mantendrán vigilantes sobre la manera en la que la industria tabacalera respeta la ley de la Ciudad de México y el gobierno federal implemente verdaderas campañas informativas y educativas sobre la importancia de no fumar en espacios cerrados.

De manera especial solicitará a las autoridades sanitarias que efectúen campañas dirigidas a niños, sector que se ha convertido en el blanco de atención de las tabacaleras, y que se analice la posibilidad de incluir en los libros de texto de educación básica información muy precisa sobre los daños que ocasiona fumar.

Un rosario de problemas

Los mexicanos empiezan a fumar en promedio a los 12 años, principalmente por curiosidad y por factores como vivir con estrés, estar sometido a presiones laborales o familiares, los cuales crean la adicción al tabaco, señala el IMSS.

La doctora Martha Yáñez Pérez, jefa de Promoción de la Salud y coordinadora de la Clínica del Tabaco de la Unidad de Medicina Familiar número 13, dijo que fumar aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de colon, gástrico, de garganta, mama, riñón y vejiga.

Estadísticas del Instituto Mexicano del Seguro Social dicen que los adolescentes representan 41.6 por ciento del total de fumadores, y se inician en el hábito principalmente por curiosidad; según ellos, fumar les calma los nervios y controla sus cambios emocionales.

Otras complicaciones asociadas al tabaquismo son la irritación de ojos o garganta, enfermedades de vías respiratorias, bronquitis, sinu-sitis, gastritis, úlcera, cirrosis hepática e incluso puede llegar a aumentar los niveles de colesterol y triglicéridos.

Fumar también aumenta la probabilidad de padecer problemas cardíacos: hipertensión, infartos al miocardio, angina de pecho y accidentes cerebrovasculares. (México. Nadia Ricardo)

Blanca Valadez/Enviada