¿Narcoempresarios y narcodiputados?

HISTORIAS DE NADIE- Milenio Diario de Monterrey

Cada año, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia organiza un programa oficial para que un grupo de periodistas de México viaje a París a entrevistarse con funcionarios, académicos, comunicadores, empresarios y diversos representantes de la sociedad civil francesa. Este año la delegación mexicana estuvo conformada por Ana Paula Ordorica, León Krauze, Luis Alberto Medina y el reportero que redacta estas líneas.

Entre las múltiples reuniones que tendríamos, estaba programada una cita vespertina el 18 de febrero en la residencia del embajador de México en Francia, Carlos de Icaza, ubicada en el 9 de la rue de Long-champ. Sin embargo, una tarde antes, a petición del secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, quien se encontraba de gira por Francia, personal de la Embajada llamó para invitarnos a desayunar con el funcionario federal, quien tenía programado un encuentro con 30 mexicanos radicados en París.

El día de la cita, hasta antes de que hablara el secretario, el desayuno había sido muy ceremonioso, como se acostumbra en estos casos. Por un momento no me sentía en París, sino en alguno de esos caros restaurantes de la Ciudad de México, repletos de gente de la política más interesada en comer prójimo, que en alimentarse. En la rue de Long- champ, sin duda, lo mejor habían sido los chilaquiles, que tanto se extrañan, a pesar de la deliciosa cocina francesa.

Acostumbrado ya por algunos años a escuchar el demagógico discurso que suele imponerse entre los profesionales de la política, pensé que el secretario formaría parte de ese largo y tortuoso coro que nos tenemos que recetar los gobernados. Pero no. Todo tomó un giro inesperado cuando comenzó a hablar Gerardo Ruiz Mateos.

Conforme hablaba , León Krauze y yo nos volteábamos a mirar extrañados. En lugar de hablar sobre Pymes, inversiones y desarrollo, el responsable de la materia económica del país lo hacía sobre ejecutados, Ciudad Juárez y cocaína.

De inmediato pusimos grabadoras y empezamos a tomar apuntes. El secretario, quien nos había invitado a desayunar con él y a escucharlo hablar, nos veía claramente tomar nota. Cuando dijo que si el Gobierno Federal no hubiera actuado contra el narco, el próximo Presidente hubiera sido un narcotraficante, sabíamos –y él también– que existía la posibilidad de que fuego mediático se desatara. Y así terminó siendo. En poco tiempo, la nota difundida por Krauze en W Radio y por este reportero en www.milenio.com ya estaba circulando en México de manera vertiginosa. En México, vinieron las críticas al secretario, los señalamientos contra él y en algunos casos, hasta solicitudes de que dejara el cargo. Nosotros seguimos en Francia, conociendo la forma en que se debate en este país europeo la situación económica mundial, a la cual, algunos analistas del país galo califican como “la desglobalización”.

Ahora que regresé a México me puse a revisar la libreta de apuntes y me doy cuenta de que sus comentarios sobre la existencia de narcoempresarios y narcodiputados, pasaron desapercibidos ante las referencias que hizo sobre la posibilidad de que México tuviera un narcopresidente. Fue tan abundante el palabreo del funcionario en cuanto a temas polémicos, que es razonable que el asunto de la existencia de un narcoempresario o de un narcodiputado haya quedado opacado por el de un narcopresidente.

Pero no deberíamos perder de vista que de acuerdo con lo que dijo el secretario de Economía ese día en el 9 de la rue de Longchamp, un narcopresidente era tan sólo una posibilidad. Los narcoempresarios y los narcodiputados, según Gerardo Ruiz Mateos, son una realidad en el México actual.