Juan Alberto VázquezEl GángsterFundador de MILENIO Semanal, desde entonces se desempeña como reportero de la sección de Mil Cosas Más, QRR y El Ángel Exterminador en el diario y también en el programa Política Zero de Milenio Televisión. Es socio del restaurante Black Horse de la colonia Condesa del Distrito Federal, sitio en el cual se desempeña como dj jueves y/o sábados bajo el seudónimo de Papagato, personaje que prefiere los géneros soul, funk, indie, latin y acid jazz.
Una porra para Gascoigne
Joserras, Perros, Orvañanos y sus clones distribuidos a lo largo y ancho de la República, chillan por la vida disipada que llevan algunos futbolistas fuera de la cancha, como si ellos (la plaga de los locutores pamboleros) fueran ejemplo para la sociedad. A final de cuentas la tribuna festeja más a los futbolistas malportados que a los del micrófono, por ser los primeros quienes aportan sal y pimienta a los partidos. Sin embargo, ni Giovanni, ni Cuauhtémoc, ni Ronaldo ni Diego o Ronaldinho alcanzaron el nivelazo del buen Gazza, mi jugador borracho favorito
A estas alturas del partido, Paul Gascoigne, el jugador más exquisito nacido en el Reino Unido, es una leyenda que recientemente ha sido motivo de escarnio debido a que llegó a beberse hasta 20 whiskys dobles seguidos combinados con cocaína, en tremenda gira inspirada en Leaving Las Vegas, que agarró junto a su amigo de la inflancia Jimmy Cinco Panzas Gardner
Dos sexenios atrás, el 15 de julio de 1996, se jugaba en la Eurocopa el partido entre Inglaterra y Escocia, convertida en añeja rivalidad futbolera merced al aderezo de la situación geopolítica. A pocos minutos de terminar el game, un compañero lanzó a Gascoigne un pase alto fuera del área rival. El genial mediocampista recibió de espaldas e intuyendo la presencia de un defensa realizó, a manera de evocación taurina, un sombrero con el que su marcador se siguió de largo. Después, y sin dejar que el balón botara, fusiló por abajo al portero escocés, ante la locura de un estadio y país.
Muchos expertos califican al gol que Diego Armando Maradona hizo a los ingleses en el mundial de México 86, como el mejor de la historia, pero a Gascoigne le provocan risa tales juicios ya que él realizó, al menos, una docena de goles de esa factura. Y también los hacia de cabeza imparables, de tiro libre impecables, de larga distancia justo al ángulo, muchos de ellos disponibles en la maravilla de YouTube, para quien guste corroborar estas palabras, antes de ponerse a defender a Maradona.
Sin embargo, Paul Gazza Gascoigne cometió algunos pecados que resultaron imperdonables para los actuales jerarcas del futbol, quienes añoran jugadores de talento endiablado y comportamiento angelical. Como si su actuación en el campo no tuviera relación directa con su forma de ser y su vida personal. El inglesito Gazza, nacido el 27 de mayo del 67 en Dunston, Gateshead, en el Reino Unido, pertenece a esa camada de futbolistas que llevaron el espíritu hooligan del barrio a la rigidez de los esquemas tácticos y que, por si esta no fuera suficiente transgresión, siempre intentó agregar algo de humor a las jornadas. En alguna ocasión un árbitro tiró de manera accidental su tarjeta amarilla, la cual fue recuperada por Gascoigne quien previa devolución, amonestó al silbante el cual no quiso celebrar la ocurrencia y prefirió hacerse respetar mostrando la amarilla (esta si valida), al bromista jugador.
Sensible y genial como era, Paul escenificó la tragedia dentro y fuera de las canchas. La más recordada dentro de ellas, se dio en la semifinal del Mundial de 1990, cuando debido a la intensidad de su juego —que no a su mala leche—, se ganó la segunda amarilla en el partido de Inglaterra contra Alemania. Ante el los miles que presenciaban su expulsión, Gascoigne echó a llorar como una Magdalena quizás como presagiando el final donde se consumó la derrota inglesa. Ya en Escocia y como jugador del Glasgow Ranger (protestante), tras de marcar un gol al archirrival Celtic (católico) festejó como si tocara la flauta al estilo de las marchas protestantes. Por la afrenta recibió amenazas de muerte, mismas que con seguridad compartieron los rivales de los que siempre se burló, o hasta aquellos compañeros de equipo que discreparon de su estilacho que ilustra muy bien aquella tarde cuando sacó la lengua a la cámara justo al sonar el “God Save the Queen”, antes de iniciar un encuentro de la selección inglesa. Inolvidable por lo mismo, el chispazo que lo llevó a reservar una cama de bronceado a su compañero Tony Cunningham quien, por supuesto, era negro.
Su último intento con el futbol se dio hace cuatro años cuando dirigió, sin resultados, al Stockport County de la tercera división inglesa. De ahí comenzó la bonita comedia de enredos en que se ha convertido su andar:
En septiembre del 2006 pelea a madrazos en el club Groucho con el líder de la banda Oasis, Liam Gallagher. En noviembre del mismo año, detención policíaca en South Kensingston por agresión a otro parroquiano de un bar. Un año después, debido a su estado de ebriedad le impiden abordar un avión en Malta a donde acudió para participar en un juego a beneficio. En febrero del 2008 detención y reclusión contra su voluntad a un tratamiento médico de recuperación, conforme a la ley de salud mental de Inglaterra. En mayo escapada a la gira de Iron Maiden y posterior desaparición en alguna plaza.
El capítulo más reciente se dio el 11 de septiembre, fecha reservada a las fatalidades, cuando lo ingresaron en un hospital en Portugal con tremenda sobredosis de alcohol, en el final de su propia road movie junto a Cinco Panzas Gardner. Partieron del norte de Europa en auto y cruzaron el continente al ritmo de “déjenme morir en paz”, palabras que dedicó a su esposa Sheryl y a su deliciosa (y también borrachísima) hija Bianca cuando lo fueron a rescatar del hospital.
Por suerte para él, parece que la reclusión en un centro de desintoxicación surtió efecto y ahora es un declarado AA que intenta solventar sus primeros meses de sobriedad. “No puedo decir que no vuelva a beber más, pero puedo decir que hoy no lo he hecho y espero no beber mañana”, relató hace poco al diario ‘The Sun’, en donde también confesó que en éstas semanas recientes se enganchó de tal manera a la Wii que “llamaba a mi padre para que se preparara porque teníamos que ir a jugar al Madison Square Garden contra Bush y Clinton”. Eso habría estado fenomenal.
Para quienes se asustan con algunos episodios de la vida de Cuauhtémoc Blanco, rescatamos un clásico gascoigniano dicho al termino de un disputado encuentro: “En honor a la verdad, me he tomado un brandy doble antes del partido, pero ya no son las cuatro botellas de whisky del pasado”. Menos mal.




Este tipo fue un gran
Este tipo fue un gran Jugador. Maradona fue el mejor. Ojala que se recupere !!
Gazza tomador pero excelente
Gazza tomador pero excelente jugador, en cambio los borrachines mexicanos, Cuauhtemoc, Giovanni, Oswaldo Sanchez, etc borrachos y maletas..
Al Diego no le ata ni los
Al Diego no le ata ni los zapatos como futbolista y como borracho es un princpiante al lado de George Best, que es el dueño de una de las mejores frases que le escuche decir a algun futbolista, cuando le preguntaron en que habia dilapidado su fortuna respondio, casi todo lo gaste en mujeres, autos y alcohol, el resto .... lo malgaste.
Despues Gascoine una bestia un monstruo como futbolista un personaje entrañable y uno de mis preferidos de la historia, lo que no entiendo es por que el autor del blog tiene que poner a competir y denostar a otros(caso Diego) para resaltar lo que hizo Gascoine, el gol de la euro le parece a su juicio el mejor de la historia, bien por el, pero no tiene por que ser verdad, o millones que votaron a traves de internet o futbolistas de todos los paises del mundo estan equivocados al elegir el gol de Maradona a los ingleses como el mejor?
Es solo por que Maradona es argentino que no le parece JV Vazquez que es mejor su gol que el de Gascoine?
Que se yo.
FUERZA GAZZA! A DEJAR LA
FUERZA GAZZA! A DEJAR LA COPITA
ME ACUERDO DE ESE GOL QUIZA
ME ACUERDO DE ESE GOL QUIZA EL MEJOR EN LA HISTORIA DE LAS EUROCOPAS, SIN DUDA UN JUGADOR CON EXTRAORDINARIO TALENTO.