Fabián PulidoLa Esfera
La verdadera Coraline
Haber encontrado el libro de “Coraline” es una historia mágica por sí misma. Era un día lluvioso en el que tuve que refugiarme en una vieja librería de Roma en uno de esos callejones de piedras húmedas y resbalosas, en un “vicolo”, y la fachada era tan estrecha que sólo le daba oportunidad a una delgada puerta, eso sí, perfectamente bien conservada.
En el interior, torres y torres de libros formaban los angostos pasillos que marcaban la corta ruta de la tienda. Y allí, tal cual, el primer libro que jaló mi mirada estaba entre otros más con forros de colores estrambóticos y trazos naíf. Era un libro oscuro, casi tétrico en su diseño. Y ahora que lo pienso, seguramente esa ausencia de color permitió que se distinguiera de entre las demás obras como un oasis en el desierto: había encontrado a “Coraline”.
Entonces lo tomé, le di la vuelta, y en las primeras líneas de una crítica hecha por Niccolò Ammaniti (escritor romano) leí: “los mejores libros para niños tienen una sola característica, no son del todo para niños, son para todos… ‘Coraline’ de Neil Gaiman es una historia pavorosa y tenebrosa para ser leída con todas las luces apagadas”. Y entonces al hojearlo me di cuenta que sí, que tenía en mis manos una historia de terror escrita para niños. Debía llevármelo.
Este encuentro con Neil Gaiman, periodista y escritor inglés, y su famosa historia “Coraline”, sucedió aproximadamente hace siete años. Y recuerdo que leyendo el libro no veía la hora de regresar a México para contárselo a mis sobrinos en esas famosas sesiones de “cuentos de terror”. Afortunadamente pude hacerlo y ganarme el reconocimiento de “buen tío” antes de que llegara la versión en cine.
Total que, no quiero entrar en detalles sobre la producción cinematográfica de esta historia, más bien quiero invitarlos a que compren el libro de Gaiman. La versión en cine tiene sus diferencias, como resultado de la adaptación, y sin caer en el argumento de “el libro es mejor que la película” sólo quiero aprovechar el alboroto provocado para que busquen y tengan la historia original, que es mucho más terrorífica con todo y el maravilloso formato en tercera dimensión.
Podría decir en pocas palabras que la “Coraline” de Selick es más bien psicodélica (en toda la extensión de la palabra) y la “Coraline” original, la de Gaiman, es de miedo, llena de sobresaltos, verdaderamente un cuento de horror.
Ahora, ¿qué hace especial a este libro? La manera en la que el autor, con sutileza, escribe y describe situaciones pavorosas lo suficientemente tétricas para que un adulto se involucre pero sin llegar a traumatizar al público principal: los niños.
Si te interesa conocer la verdadera “Coraline” y sorprenderte con un libro de terror que, aunque para niños, terminas tú adulto agazapado entre sus forros, ve y cómpralo en la librería más cercana. Y si eres padre, bueno, difícilmente evitarás que tus hijos vean la película antes de que les compres el texto así que de cualquier manera será una grata experiencia para ti.
Nota en el refri: Simply Red en México.










