‘Coraline y la puerta secreta’: otro mundo…
Sábado, 7 Febrero, 2009Nuevamente tenemos un caso de cine de animación que no es necesariamente para niños, o al menos no exclusivamente para ellos. Se trata de Coraline y la puerta secreta (Coraline) y creo que después de Alicia en el país de las maravillas y que dándole la distancia que ustedes quieran atrás, no recuerdo haber visto una cinta tan imaginativa como ésta. Alicia es sin duda el clásico de la literatura como del cine y siempre tendrá su lugar aparte, pero Coraline tiene lo suyo, y es además bastante.
El filme narra cómo la pequeña Coraline Jones (Dakota Fanning en la versión en inglés; Ximena Sariñana en la versión en español) de 11 años de edad ha cambiado de residencia con sus padres de Michigan a un muy curioso departamento en algún lugar de Oregon en los Estados Unidos. Lo que fue una enorme casa está ahora dividida en tres espacios y sus vecinos son por demás extravagantes: arriba vive un cirquero ruso y abajo dos ex artistas de vaudeville ya bastante entradas en años. El papá y la mamá de Coraline escriben sobre jardinería y siempre están sumamente atareados tras la computadora y ponen muy poca atención a la pequeña. De hecho ahí está uno de los elementos medulares del filme, la soledad de la niña.
Ante la inquietud propia de la edad, Coraline busca afanosamente en qué entretenerse hasta que el papá le sugiere que cuente el número de puertas y ventanas que hay en su nueva residencia. Así, la chica descubre en uno de los cuartos que detrás del tapiz hay evidencias de que se encuentra una puerta. La mamá con la promesa de que Coraline los deje trabajar “en paz” ofrece abrir la puerta, pero lo único que hay tras ella es un muro de ladrillo.
Esa noche cuando todos duermen Coraline va a la puerta y descubre que en lugar de la pared hay un extraño pasadizo y, como buena exploradora de lo desconocido, decide seguirlo. Al final del mismo encuentra un mundo muy parecido al suyo, una especie de réplica pero llena de colorido y un calor de hogar que no hay en el suyo. Aparecen en escena una mujer y un hombre casi idénticos a sus padres y quienes resultan ser “su otra mamá” y “su otro papá”, lo extraño es que ellos tienen botones en lugar de ojos como si fueran muñecos de trapo. Éste es el inicio de un viaje por un mundo fantástico, no necesariamente maravilloso o hermoso, sino más bien bastante bizarro, pero no por eso menos atractivo.
Si en Alicia es el hoyo y aquí el túnel lo que transporta a ambas, el punto es ¿A dónde les lleva? ¿Al inconsciente? ¿A otra dimensión? No lo sé, pero el umbral entre realidad y fantasía es muy pequeño.
Coraline y la puerta secreta es una película escrita y dirigida por Henry Selick (El extraño mundo de Jack /The nightmare before Christmas; Jim y el durazno gigante / James and the giant peach) realizada bajo la técnica de animación cuadro por cuadro y la verdad es una maravilla. Visualmente es extraordinaria y está destinada a ocupar un lugar importante y en cuanto a la historia, pues hay mucha tela de dónde cortar. A fin de cuentas y al igual que Alicia, para los niños puede simplemente tratarse de un viaje a la fantasía donde hay buenos y malos, un mundo que no les es nada ajeno; para los adultos hay una serie de estímulos como para viajar al interior y explorar en nuestros miedos. Finalmente es una experiencia ingeniosa y divertida. En el caso de los niños, la recomiendo para mayores de siete años, ya que puede ser muy intensa para los más pequeños.
Se exhibe además en algunas salas en tercera dimensión y vale la pena verla así, para tener la experiencia completa














