Polvos de viejos lodos

Viernes, 6 Febrero, 2009

La derrota electoral de Octubre no es, ni mucho menos, la primera que resiente Acción Nacional a manos del PRI en la entidad, pues en elecciones anteriores también había perdido todos los distritos.

Adelantándose al CEN de su partido, el PAN, el cual había anunciado que designará a sus candidatos a las diputaciones locales, el todavía Director de Planeación del gobierno municipal, Rodolfo Walls Aurioles, convocó a una rueda de prensa en horas de oficina para anunciar que buscará la candidatura a la diputación del VI Distrito, en Torreón.

Es el primer aspirante formal de AN en la región para las elecciones del 5 de Julio, y afirma contar con el visto bueno del alcalde.

No obstante, para ese mismo distrito se habían apuntado de manera extraoficial el ex diputado local Luis Gurza, quien incluso llevó a cabo una campaña de autopromoción con la excusa de rendir su informe de labores de lo hecho en la pasada legislatura, e incluso se mencionaba a Margarita Lascurain, funcionaria municipal en la administración de Anaya Llamas.

Si bien Walls Aurioles trabajó en la misma administración como encargado de Ecología, su cercanía con el alcalde José Ángel Pérez generó su alejamiento del grupo de Anaya.

Antes de auto postularse como precandidato se sabe que Walls buscó acercarse al senador a fin de limar asperezas y enmendar malos entendidos, pero el ex alcalde no tuvo tiempo para atenderle o de plano no quiso atenderle, por lo que no se sabe si cuenta con su simpatía o su visto bueno.

Lo cierto es que los enemigos del alcalde han ido tejiendo una leyenda negra sobre su persona al interior de AN, con la que se ha buscado responsabilizarlo directamente a él del estrepitoso fracaso electoral del 19 de Octubre.

Semejante versión es sin duda equívoca, pues agiganta los errores -ciertos o supuestos- del alcalde y soslaya o de plano olvida deliberadamente el accionar del PRI y de su bien aceitada maquinaria electoral, que simplemente borró a la oposición a nivel estatal.

La derrota electoral de Octubre no es, ni mucho menos, la primera que resiente Acción Nacional a manos del PRI en la entidad, pues en elecciones anteriores también había perdido todos los distritos.

Y en ese entonces Pérez Hernández no era alcalde de Torreón.

El divisionismo en las filas panistas y los graves errores de la administración, en particular la controversia constitucional y la suspensión de obras, ambas acciones obra de Walls, sin duda que contribuyeron a la derrota de AN, pero lo que más impactó de acuerdo al resultado de los distritos fue que la base panista no salió a votar.

El problema es que ese divisionismo, al que hace unos días se refería el alcalde como uno de los principales retos a vencer en los procesos electorales de 2009 -de Julio y Octubre- no ha podido ser superado y difícilmente lo podrá ser en lo que resta de la actual administración, pues los rencores siguen presentes en ambos bandos, como presente también la falta de voluntad política de las cabezas dirigentes para poder superarlos.

Anaya ha dicho a propios y a extraños que nunca podrá perdonar los insultos de José Ángel a su madre, los que se dieron en el marco de la renovación del Comité Municipal panista y el relevo de la Secretaría de Acción Femenil, que exigía su esposa María Luisa Berrueto.

La atropellada reacción del alcalde al enterarse de que un grupo de respetables damas de su partido pretendían una opción distinta a la de su esposa en dicha Secretaría, precipitó los acontecimientos, polarizó las reacciones y provocó los insultos a la madre del senador, lo que éste evidentemente no le perdona.

Pero lo grave de este lamentable (y condenable) incidente no sólo es que se haya producido, sino que sus protagonistas no hayan podido superarlo en bien de su partido y de la militancia panista.

Todo el mundo comete errores, pero el problema no reside en no cometerlos, sino en no enmendarlos.

Y en política un error garrafal, hasta para quienes empiezan en las lides políticas, es consentir que los hígados y no el corazón, y mucho menos el cerebro, se impongan al accionar político.

Y lo cierto es que ese tipo de garrafales errores han provenido de las dos partes en conflicto.

La militancia lo sabe o lo percibe y su reacción natural ha sido el alejamiento de los procesos electorales y del gobierno municipal, con las consecuencias que todo el mundo sabe.

Si a lo largo de más de 3 años esa ha sido la situación en el PAN municipal, en lo que resta del cuatrienio no habrá de cambiar sustancialmente, para desgracia del PAN y de los verdaderos panistas.

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