Yerba sobre rieles

ESQUIRLA- Milenio Semanal

La locomotora salió de Sufragio, Sinaloa, pasó por Empalme, Sonora, y a siete kilómetros de ahí, cuando ya se enfilaba hacia Nogales, Arizona, algo sucedió con las válvulas de vapor y el monstruo tuvo que detenerse. Nada es casualidad en la vida, sobre todo en la de los trenes. Unos Agentes Federales de Investigación estaban a la espera. Los vagones del convoy iban repletos de indocumentados y de marihuana.

Ese 25 de julio de 2001, los tres maquinistas de la empresa Ferrocarril Mexicano (Ferromex) fueron arrestados y llevados a Hermosillo, donde permanecen presos contando los días de los diez años a los que fueron condenados. Los indocumentados centroamericanos acabaron la travesía deportados a sus países. Durante el juicio a los maquinistas, éstos aseguraron no saber cómo es que viajaban con dos vagones cargados de más de una tonelada de yerba.

El poderoso sindicato USW Steelworkers de Estados Unidos, en medio de su litigio contra Grupo México, dueño de la legendaria compañía Asarco de Tucson, ha realizado una exhaustiva investigación acerca de las empresas propiedad de Germán Larrea. Uno de los asuntos del voluminoso informe es el tráfico de drogas hacia Estados Unidos a través de trenes de la compañía. “Tras el arresto de los trabajadores y su posterior encarcelamiento en Hermosillo, se supo que ese día un operador de patio conocido como El Ratón se coordinó con el conductor del tren para cargar la marihuana, supuestamente a solicitud de los narcotraficantes que luego fueron capturados por la policía mientras cargaban y acomodaban la droga cuando el tren salía de Empalme. Se sospecha que el despachador de ese día, empleado de confianza y mando medio de Ferromex, también apoyó la operación coordinándose con el operador de patio, el conductor y los narcotraficantes a través del teléfono y el walkie-talkie de la empresa. Los despachadores están estratégicamente ubicados dentro de Ferromex para mantener comunicación exclusiva con los operadores de patio de la estación, la tripulación del tren y las autoridades locales, e igualmente conocen el paradero e itinerario de todos los trenes que circulan por las vías de la empresa”, relata un fragmento del documento que será presentado en tribunales estadunidenses como parte del juicio contra Grupo México.

En Empalme, a medio camino entre Sufragio y Hermosillo, divergen las vías hacia Mexicali y Nogales. Por ahí, debido a la mayor presencia del Ejército mexicano, las drogas son cargadas en tránsito en lugar de hacerlo en un solo punto fijo, aseguran otras fuentes consultadas. A menudo, los despachadores avisan a los narcotraficantes sobre las rutas y dónde y cuándo detener los trenes que salen de Empalme. Los despachadores saben qué tripulación opera cada día y si ésta “colabora”. También se comunican con los narcotraficantes para indicarles los mejores sitios para detener el tren y cargar la droga. “Lo más seguro es que los culpables no fueran sólo los tres detenidos, sino los despachadores y otros mandos superiores quienes sistemáticamente utilizan las vías de Ferromex, empresa subsidiaria de Grupo México, la minera y ferrocarrilera más importante del país, para facilitar el narcotráfico desde los puertos del Pacífico hacia Estados Unidos”, se asienta en el reporte del sindicato estadunidense, documento que ya se encuentra bajo análisis de las autoridades judiciales.