‘Satanás’: brutalmente impecable…

Domingo, 18 Enero, 2009

Satanás es una película colombo-mexicana basada en la novela homónima de Mario Mendoza, quien a su vez se basó en hechos por demás trágicos de la vida real en el que Campo Elías Delgado, un colombiano ex combatiente de Vietnam, el 4 de diciembre de 1986 acabó a balazos con la vida de 28 personas, la mayoría de ellas en el prestigioso restaurante Pozzetto de Bogotá en Colombia, donde comían plácidamente.

Es la ópera prima de Andrés Baiz nacido en Cali, Colombia, y quien estudió Producción y Dirección de Cine en la Universidad de Nueva York (NYU) y un diplomado en Teoría del Cine en el Tisch School Of The Arts. Ha conquistado un buen número de nominaciones y premios a nivel internacional.

Baiz aprovecha lo sucedido para narrar una historia que a decir de él es “una radiografía de la naturaleza humana”. Reconstruye paso a paso lo que pudo haber sucedido durante los últimos días en la vida de este criminal, tristemente célebre por la manera macabra y fría con la que llevó a cabo sus actos.

Al tratarse de una reconstrucción no podemos afirmar que cada detalle de los hechos sea rigurosamente exacto y absolutamente histórico, pero eso aquí no es lo importante, sino que sirven para construir el perfil del asesino, un hombre perturbado mental y emocionalmente.

Con un estilo similar al que ha usado el mexicano Alejandro González Iñárritu, el director entrelaza aquí tres historias principales que confluyen en un mismo lugar y tiempo. En cada uno de los personajes que dan vida a esos episodios hay algo en común: la insatisfacción con la vida que llevan y su incapacidad para resolverla de una manera constructiva, casi parecería que el camino erróneo que han tomado les llevará justamente a su destrucción.

Satanás es una cinta brutal, desgarradora, que presenta los hechos sin misericordia ni complacencia alguna, pero al mismo tiempo sin morbo ni regodeo visual, no busca vender ni carne ni sangre.

A pesar de su crudeza es una de las películas más impecables que haya visto y que pone en evidencia que fue cuidadosamente bien planeada hasta el más mínimo detalle. El guión es realmente magnífico y lo podría comparar como a diferentes ríos que en su origen están muy distantes uno del otro y que nada tienen que ver entre sí, pero que conforme su caudal avanza, se van acercando hasta confluir a la hora exacta en el mismo punto. La manera de narrarnos la historia es totalmente sobria, austera, académica. No toma partido, muestra.

Deja que nosotros saquemos nuestras propias conclusiones. Al mismo tiempo es ágil y a cada momento el interés en seguirla se hace más intenso. Si uno no conoce el hecho real, su final es impredecible.

La fotografía es espléndida y también bastante académica como para hacernos mudos testigos presenciales de lo que está sucediendo, pero sin revelar de más. Cada plano, cada secuencia, han sido estudiados y decididos previamente, se ve que no hay nada dejado al azar, pero parecería como si viéramos un noticiero que da cuenta de los hechos tal y como si hubiera estado ahí cuando ocurrían.

Sin duda el debut de Andrés Baiz es sumamente afortunado y ojalá pronto podamos ver más de su cine y que sea tan excelente como esta primera muestra.

El rol protagónico está a cargo del mexicano Damián Alcázar, en uno de los mejores logros de su carrera, simplemente excelente, magistral. Sólo para adultos.