Legalización de las drogas

Jueves, 15 Enero, 2009

Una de las propuestas que respaldó el economista y Premio Nobel de Economía (1976) Milton Friedman, precursor de la escuela monetarista de la Universidad de Chicago, fue la de legalizar las drogas. Los argumentos, todos ellos económicos, se fundamentaban en eliminar el mercado negro que genera su prohibición estatal.

Pocos son los que entienden este tipo de propuestas, aunque en el fondo sean positivas, porque de manera genérica el uso de drogas está legalizado ya, se llaman medicinas, que no son otra cosa que productos derivados de componentes químicos de la naturaleza que son sintetizados y que tienen una aplicación médica. Por eso, en épocas pasadas las farmacias se denominaban “droguerías”, lugares de expendio de productos considerados drogas con aplicación a la medicina.

Sin embargo, el término “droga” actualmente tiene otra connotación muy diferente a la de antaño, se considera producto nocivo para la salud, que es utilizada por la delincuencia organizada nacional y transnacional como un producto que debe colocarse en un mercado, mismo que no es legal, lo que genera que las transacciones se realicen en lo oscuro y bajo signos de violencia.

Propuestas como la que está promoviendo el Partido Socialdemócrata a nivel nacional para legalizar las drogas requieren de un estudio, un análisis profundo sobre los impactos que tendría la legalización de aquellas consideradas como dañinas, como es la marihuana o la cocaína.

Cosa aparte serían las drogas sintéticas, aunque también pueden ser parte del debate.

¿Qué es mejor, el control del Estado sobre las drogas o el control de la delincuencia sobre ellas? Esa es una pregunta importante, ya que en el primer caso el control implica regulación y posibilidad de establecer impuestos destinados a la misma atención de los consumidores de dichas drogas, como sucede con el alcohol o el cigarro.

En el segundo caso, el control de las drogas ilegales por parte de la delincuencia, genera que se busque ampliar el mercado de consumidores en todos lados, incluidos en los menores de edad, provocando con ello cadenas o redes organizacionales cuyo único fin es lucrar a costa de la vida de los demás.

Lo importante es que hay un partido que se atreve a proponer un debate sobre este importante tema, lo que refleja en el fondo que la problemática de la drogadicción se está incrementando en el país, sin que el Estado haya encontrado una manera de frenarla.