Reviven la castración química a violadores

Congelado desde 2007, el proyecto priista consiste en inyectar a los abusadores un fármaco para disminuirles el deseo sexual.

México.- La Asamblea Legislativa ha rehuido al debate de la aplicación de la castración química como castigo a violadores, pederastas o abusadores sexuales en el Distrito Federal.

Pese a que en la Ciudad de México las autoridades registran un promedio de 6.3 delitos sexuales por día, los diputados locales mantienen en la congeladora la propuesta que lanzó desde finales de 2007 el priista Tonatiuh González Case, a fin de combatir este flagelo.

El tiempo para sacar adelante la reforma se extingue porque la cuarta Legislatura de la ALDF entró en su recta final; sin embargo, el priista aseguró que insistirá a las comisiones unidas de Salud y Administración y Procuración de Justicia de la ALDF que retomen el tema y abran el debate sobre la castración química, debido a que el delito de violación aumentó el año pasado 8 por ciento.

En entrevista con MILENIO, González Case precisó que de no concretarse en este periodo ordinario, que durará sólo 45 días, el tema de la castración química “pasará a la historia”.

Por ello, González Case retomará el cabildeo con los demás grupos parlamentarios de la ALDF, principalmente con los legisladores, quienes se han opuesto de forma tajante por considerar que es una medida extrema de castigo.

Señaló que por parte de las legisladoras, salvo las del PAN, ha habido apoyo porque son conscientes del grave daño que producen los violadores cuando no son tratados psicológicamente y se permite que sigan libres en las calles.

Los argumentos para no legislar en la materia han sido que se violarían derechos humanos y el sistema penal en México no prevé castigos corporales.

Empero, el priista advirtió que cifras de la Comisión Nacional de Derechos Humanos indican que en el país más de 120 mil mujeres son violadas cada año.

El 30 por ciento de las violaciones se comete en la vía pública y 70 por ciento la realizan personas cercanas a la víctima.

—¿Qué ha faltado en la ALDF para discutir la castración química?

—En la Asamblea Legislativa los diputados han sido muy valientes para defender temas como el aborto, la Ley de Sociedades en Convivencia, la legalización de la mariguana, pero en este caso han sido muy temerosos, cobardes.

—¿Existe una posición machista o en defensa del género?

—Existe falta de información y en el fondo lo que hay en los legisladores es miedo ha discutir el tema y en estas fechas el temor aumenta porque es una año electoral, lo lamentable es que los delitos sexuales en la ciudad están a la alza.

—¿Las mujeres te apoyan?

­­—Las mujeres, en este caso las legisladoras, han sido muy sensibles al tema, menos las del PAN, pero en general en las calles ha habido apoyo, hemos realizado encuestas y nos indican que 90, 95 por ciento de los capitalinos están a favor de la castración química.

El 13 de noviembre de 2007, Tonatiuh González presentó la iniciativa de ley y de inmediato la oposición señaló que se trataba de una “ocurrencia mediática”.

La propuesta fue vista con poca seriedad, por lo que un día después en la sesión de la ALDF el priista se dedicó a cabildear curul por curul la reforma.

Para tratar de convencer al PAN, mostró una nota periodística en la que se comprobaba que en 2005 los panistas en Chihuahua propusieron la misma iniciativa.

Habló con los coordinadores del PRD, PAN, coalición Socialdemócrata y Panal y el compromiso fue realizar foros y consultar a expertos para enriquecer la propuesta.

A más de un año de este compromiso, no ha habido ningún foro ni consulta a especialistas, todo quedó en la broma de los legisladores para González Case: “Te la vamos aplicar a ti y si funciona, la aprobamos”.

La castración química consiste en inyectar a los violadores un fármaco elaborado con hormonas como es la Depo Provera, para disminuirles la intensidad y frecuencia del deseo sexual, una vez que hayan sido detenidos por cometer este ilícito.

La propuesta priista plantea además del tratamiento médico la creación de un Centro de Atención para Delincuentes Sexuales, en donde contarían con un tratamiento psicológico y psiquiátrico para inhibir su conducta sexual.

Este centro también permitiría la elaboración de una base de datos que contenga información personal, fotografía y huellas biológicas de ADN del agresor sexual.

Tonatiuh González recordó que la castración química se aplica desde hace décadas en países como Alemania, Francia, Estados Unidos, Colombia, Puerto Rico, Perú, Chile, República del Salvador y República Dominicana, aunque en algunos es de forma voluntaria.

“No se trata de un mecanismo grave, debido a que con la aplicación de la inyección sólo durante seis meses se disminuye la intensidad sexual, la frecuencia de los impulsos sexuales y se evita la irrigación de sangre al pene, lo que dificulta la erección y la eyaculación en 95 por ciento.”

Aseguró que en caso de que no avance la reforma buscará que algunos de los aspectos de su propuesta como la creación de un centro se atención se incluyan en la nueva ley de Salud del DF o bien el GDF lo aplique como programa piloto en los reclusorios para comprobar su efectividad.

Lo anterior debido a que la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas reportó que los índices de violencia sexual en la Ciudad de México aumentaron a 4 mil 600 en 2006.

Según la Procuraduría General de Justicia del DF, la media de edad de las víctimas es de 19 años y una de cada diez violadas se embarazaron.

La Organización Mundial de la Salud reveló que una persona es víctima de abuso sexual cada dos minutos y Amnistía Internacional señaló que 70 por ciento de las violaciones son cometidas por reincidentes.

Luis Velázquez