Esculcando el 2008 (lo peor)
Martes, 6 Enero, 2009
Las grandes decepciones:
-"Comencé el libro, pero me dio güeva y lo dejé a la mitad", dijo Fernando Palomar sobre
La divina comedia, de Dante Alighieri, tiempo después de inaugurada
I/II, su última exposición en el Museo Raúl Anguiano a mitad de 2008. No tiene nada de malo enfadarse con un libro, ni siquiera con un clásico, el problema es que el poema del italiano era la materia prima de la pieza más importante de la muestra, un
graffiti de 26 metros sobre lámina. Ese día, en la charla con espectadores, ni Patrick Charpenel ni Jaime Ashida pudieron salvar a uno de los más prestigiados artistas visuales tapatíos.
-Muchísimo dinero invertido a final de año para festejar el cumpleaños de José Clemente Orozco en el Cabañas. Una apuesta por una cátedra que comenzó con el pie derecho con Robert Stor, con la reinauguración del Museo Taller Orozco y sus interesantes planes futuros, pero la colectiva
Orozco desde el Siglo XXI dejó mucho qué desear (con sus excepciones, claro) a los que esperábamos trabajo comprometido y contemporáneo: un panorama de lo que hay del genio jalisciense en lo que se crea hoy. Hay que apostar. ¿El problema fue la selección de artistas invitados o el trabajo de esos artistas?
-Nada. No pasó nada con Creme de la mer de Emmanuel Tovar y Rodrigo V. Guerrero en Paseo Chapultepec. Ni fotografía ni instalación y un discurso inconcreto y de fácil degustación. Una pena esta exposición para una de las jóvenes promesas del arte contemporáneo en la ciudad.
-Dijeron que venían de Nueva York. Nos emocionamos porque vendría la "crema y nata" del arte contemporáneo y frente a Tránsitos Alternos en el ex convento del Carmen (y ahí voy, de nuevo), no nos quedaron más que decepciones. Colectiva de baja calidad discursiva y técnica.
Lo que se extraña:
-El Centro Cultural Casa Vallarta llegó en 2008 con nueva cara y nuevo coordinador:
Carlos Beltrán, y las cosas en ese lugar olvidado cambiaron. Muchas de las mejores exposiciones del año que se fue se vivieron ahí. La desaparición del encargado fue, realmente, una pena. Hoy luce como antaño: otra vez olvidada.
-José Luis Coronado y David Corona, coordinadores de Casa Escorza, la galería universitaria dedicada a la fotografía, corrieron con mala suerte y también salieron del lugar que poco a poco iban posicionando como uno de los pocos recintos nacionales exponentes de la nueva fotografía, la
vinculada a los procesos del arte actual.
Coronado y Corona se fueron y Casa Escorza, pese a su juventud, ahora luce gris, desgastada y hasta viejita.
-Y aunque su labor en el Museo de Arte de Zapopan es más que festejada, se extraña a Ricardo Duarte frente al Museo Raúl Anguiano. Al menos, allí se inauguraba cada dos meses.
Lo peor de lo peor:
-Comprobar, una vez más, que el capricho es la vía por la que los millonarios apoyan el arte contemporáneo, que para muchos es una especie de DIF que cambia con esposa y que los compromisos culturales están también sujetos al presupuesto. La Planta, proyecto de Omnilife y de alcances extraordinarios gracias a Mariana Murguía, cerró con apenas una exposición en su historia.
-Los dos concursos de artes plásticas más importantes de Jalisco. Pese a su amplísima convocatoria estatal y nacional, no se invierte ni en jueces ni en premio ni en visión. Los ganadores, los perdedores y los espectadores de las ediciones de 2008 del Premio de Pintura Atanasio Monroy y del Salón de Octubre, merecían más.
doloresgarnica@yahoo.com.mx


