Las Ínsulas Desbaratarias

Domingo, 4 Enero, 2009

La represión, la corrupción distribuida de forma desigual y combinada, la inercia, el arrasamiento de las alternativas políticas y sociales… Estos elementos consolidan a la Era del PRI en el largo periodo del presidencialismo, la santificación del dueño de la coherencia nacional, el Primer Mandatario. Pero en el año 2000 el presidencialismo se extingue no con un sollozo sino entre presentimientos de los demasiados disparos, con sus abyecciones a escala y sus apariencias del orden, cada vez menos convincentes. Y con el presidencialismo que desaparece tras las facciones de Vicente Fox, el poder político reconoce el dominio de otras potestades, se fracciona y acepta el asomo del libre albedrío.

¡Oh dioses del reparto! El poder ya no le pertenece emblemáticamente a una sola persona sino a las corporaciones, a los grandes empresarios, al azar (ese apóstol de las decisiones fatídicas), al alto clero, a los gobernadores, a la jerarquía militar y, no los dejen fuera, a los gobernadores. A diario se redefinen y se limitan los alcances del Poder Judicial y del Poder Legislativo, de protagonismo este último que suele existir si hay cámaras de televisión en las cercanías. Los partidos políticos no tienen vela en los grandes entierros, ni credibilidad ni líderes que sí lo sean, pero son necesarios en las escenificaciones de la idea tan huidiza de la democracia.

* * *

¿Qué sucede con los gobernadores? En lo básico, sus proyectos se sitúan en el futuro, su región no les importa ni ya tampoco el Presidente en turno; les embelesa en cambio el Presidente que Viene, el vencedor de 2012. Ni modo: un gobernador sin posibilidades para La Grande, se entrena en las cortesanías del porvenir. Además, ¿ya ante quién responder? Venga a nos tu reino, si ya se acabó el tiempo del presidencialismo y de los partidos políticos, que el feudo o la Ínsula Desbarataria aporten los estímulos. Y el comportamiento opta por el autoritarismo, la derecha y las cenizas de la demagogia.

En una generación no se disipa la costumbre histórica del poder y, por más que ya no esté Nuestro Señor Presidente, el Propietario de todas las Voluntades, los aún dirigen las miradas de acatamiento al lugar ideal e idealizado donde mora, ese Dador de la Vida cuya última aparición convincente se llamó Gustavo Díaz Ordaz (Luis Echeverría le hablaba a sus inmensas contradicciones como si fuesen su público, nadie como él para darle categoría de hijos legítimos a las reiteraciones de su discurso).

* * *

En sentido cultural los gobernadores de origen priista o de izquierda son huérfanos y, también y por fuerza (anótese la metáfora en mi contra), se han engendrado a sí mismos. Acudo al expediente de Mario Marín, ejemplo a su modo diáfano de los productos de la Cultura del Esfuerzo, alguien que no reniega, al menos publicitariamente, de su origen indígena, un abogado escalador de la pirámide priista, la típica criatura de las antesalas y de las giras electorales que llega a gobernador de Puebla. Luego la mala suerte, se difunde una conversación telefónica con el empresario Kamel Nacif, y Mario Marín obtiene su acta nueva de bautismo: “El Góber Precioso (GP). La burla y el choteo ya no lo abandonan, pero nada pasa, una entidad jupiterina lo protege, ya no el presidencialismo, sino la impunidad que no admite la caída de ninguno de sus hijos a menos que le toque el Sorteo Sexenal de los Culpables. A Kamel Nacif le rodea el desprestigio pero no se le investiga y al GP se le sigue tomando en cuenta, Felpe Calderón lo visita y lo elogia, el PRI lo defiende y le rinde homenajes. Al sobrevivir, Marín es el hijo predilecto de sí mismo, es la red de complicidades y no el presidencialismo lo que lo ha protegido, y al no deberle nada específico a una sola figura se puede considerar “un político renacido”.

* * *

Ulises Ruiz es a su manera arquetípico. Nace en Chalcatongo (1958). Estudia la primaria en Oaxaca, la preparatoria con lasallistas y Derecho en la UNAM (Marín es abogado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla). A semejanza de tantos otros gobernadores, Ruiz se sabe bien su escalafón: Delegado del CEN del PRI en varias entidades (1982-1989). Subsecretario de elecciones del CEN del PRI (1989-1994). Secretario general de la Fundación Colosio (1994). Diputado local XII distrito. Secretario de Organización del CDE del PRI en el estado de Oaxaca. Diputado federal (1997-2000). Secretario general del CDE del PRI en el estado de Oaxaca (1996). Senador de la república (2000-2006). Gobernador Constitucional del Estado de Oaxaca desde el 1 de diciembre de 2004. Y la brillantez de su carrera burocrática anterior a la gubernatura no se conoce muy probablemente por la modestia de don Ulises.

Ruiz gana las elecciones luego de una campaña muy costosa y no sin que se denuncie el fraude y las múltiples represiones con un costo de muertos. Da igual, aceptar la derrota en Oaxaca es admitir que el PRI no volverá al poder o que el PAN no tiene urgencia de la legitimidad de su gran rival amistosito. El 1 de mayo de 2006 se inicia el gran conflicto al irse a un paro de labores los maestros (SNTE) de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se fueron a un paro laboral, exigiendo aumento salarial. Lo que viene es la turbulencia causada por las actitudes feudales. Ruiz y el SNTE de Elba Esther Gordillo se niegan a conceder, las protestas se intensifican con bloqueos de carreteras, daños a inmuebles del estado y bloqueos al aeropuerto.

El movimiento crece y son numerosas las organizaciones populares y estudiantiles que se añaden al movimiento, cuya acción más difundida es el plantón el 20 de mayo en el zócalo de la ciudad de Oaxaca. El 14 de junio de 2006 el gobernador ordena el desalojo contra el plantón, los profesores resisten y, tras siete horas de enfrentamientos, reconquistan la plaza, con un saldo trágico. A Ruiz se le acusa de provocar la muerte de 27 o 28 personas. De nuevo todo es en beneficio de su impunidad, porque el PRI y el gobierno de Calderón encuentran sus acciones altamente satisfactorias. ¿Por qué no? En el manual de autoayuda de los nuevos señores feudales, sus lecciones se valoran altamente. Otro hijo de su voluntad de permanecer.