Pa' llorar

Miércoles, 31 Diciembre, 2008

Este año que hoy termina ha sido un año como para llorar. Y no sólo eso, sino que ha sido el preludio del que viene, ya que somos lo que somos porque somos lo que fuimos y lo que seremos.

Hoy el mundo está desquebrajándose por todas partes. La economía, las finanzas, la política, la sociedad, la cultura, el medio ambiente, el clima y la guerra.

Y como bien lo dijeron los jóvenes griegos en un volante y a manera de adendum: “no necesitamos lacrimógeno para llorar. Lo podemos conseguir solos”.

El texto que se repartió entre la gente que asistió al funeral de Alexis Grigoropoulos, en Grecia, no tiene desperdicio y refleja el sentimiento de millones de jóvenes en el mundo. En Milenio lo reproducimos:

Queremos un mundo mejor, ¡ayúdennos!

No somos terroristas, “encapuchados” ni “desconocidos conocidos” (expresiones que se usan en los medios de comunicación griegos sobre los manifestantes).

¡Somos vuestros hijos! Esos conocidos desconocidos…

Queremos soñar, ¡no nos maten los sueños! Tenemos pasión, ¡no nos paren!

¡Acuérdense! Hace tiempo que ustedes eran jóvenes también.

Ahora están persiguiendo el dinero, sólo les interesa la “fachada” de las cosas.

Se hicieron gordos y calvos

¡Olvidaron! Esperábamos que nos apoyaran, que tuvieran un poco de interés, que nosotr@s por una vez nos enorgulleciésemos de ustedes.

¡En vano! Ustedes viven vidas falsas.

Tienen la cabeza inclinada, los pantalones abajo y están esperando el día que se van a morir

¡No tienen imaginación, no se enamoran, no crean nada!

Sólo venden y compran:

Todo material – Amor por ninguna parte – Verdad por ninguna parte.

¿Dónde están los padres?¿Dónde están los artistas?¿Por qué no salen a las calles para protegernos?

¡Nos están matando, ayúdennos!

Los niños

PD: No nos hacen falta más lacrimógenos para llorar. Lo podemos conseguir solos.

Ciertamente y como bien lo dijo el presidente Salvador Allende: ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica. Pero ahora el mundo verdaderamente necesita una revolución mundial. Ojalá que los jóvenes griegos que hoy están sublevados, avancen y hagan camino al andar.

Felices fiestas, si es que aún creen en ellas.