Guía para sobrevivir en Navidad
Martes, 23 Diciembre, 2008Quién dijo que la Navidad es fácil? Es en el mejor de los casos una tortura con límite de tiempo (porque eso sí, hay que reconocer que quien inventó el novenario tenía visión: las posadas comienzan el 16 y terminan el 24, estés como estés). Hay un fenómeno curioso en estas épocas y es que todo el mundo quiere hacer en 15 días lo que no hizo en todo el año: ver a todos los cuates (incluyendo los que no lo son), visitar a todos los familiares, hablar con todos los compañeros de la oficina, pensar estrategias para el siguiente año, pagar todas las deudas con un solo aguinaldo y no falta el que quiere arreglar su vida haciendo votos de reconciliación. Está por demás decir que estos últimos son a los que peor les va porque reconciliarse con la vida en medio de las posadas es imposible y terminan regándola más que de costumbre. De la guía de perplejos del siglo XXI, he aquí tres consejos prácticos:
1) Solamente una vez: No es la canción de Agustín Lara, es un mantra que hay que repetir cada vez que la cosa se pone complicada, difícil, aburrida, enfadosa o todo junto: solamente una vez al año, solamente una vez al año. La virtud de la Navidad una vez que pasa nos deja descansar 335 días de corridito. Pasarán al menos once meses para volver a ver un Santa, un arbolito con luces que prenden y apagan, un adorno navideño en las calles y lo mejor, durante once meses no volveremos a oír un solo villancico (la mejor prueba de que los villancicos son horrorosos es que nadie los toca entre enero y noviembre).
2) Sorriso e fuga: (en español, sonrisa y fuga). El manejo de la sonrisa es fundamental en épocas navideñas. Nadie acepta una cara que no denote felicidad en “las fiestas”. Poner cara no digamos seria, simplemente normal, en estas épocas es sinónimo de frustración, desencanto, animadversión, desprecio. Puedes incluso ser calificado de descreído y ateo, lo cual, aunque sea cierto, es una flojera tener que discutir con quien no te importa ni le importas. Así que lo mejor es congelar la sonrisa (esto ha de practicarse en el espejo para asegurar que sea convincente) y fugar el pensamiento. Todo, hasta las celebraciones navideñas, tienen un lado positivo ¿cuándo tienes tiempo de pensar en tanta tontería sin que tú mismo te estés recriminando perder el tiempo en esas burradas?
3) No hay pleito que valga. Nada, ninguna de las 18,538 tonterías que vas a escuchar en estos días vale la pena para un buen pleito. El 80 por ciento de las conversaciones en época navideña se da entre borrachos(as); el otro 20 es entre crudos(as). Piensa que en realidad te estás peleando con Pedro Domeq, con Bacardí (y compañía, éste siempre trae bola) o con tequila el Jarrito. Recuerda que lo mejor de la Navidad son los once meses que le siguen.










