El Ejército mexicano: tres muertos, seis torturas
Lunes, 15 Diciembre, 2008Pensaba que el informe 2008 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) sobre seguridad pública, que se presentará hoy en Culiacán, venía mucho más duro.
El documento, sí, hace un recuento de muertes, secuestros, abusos, corrupción. Y punza en la ineficiencia de las instituciones de seguridad y los ministerios públicos, las malas prácticas administrativas, la “impunidad agravada”, la falta de continuidad en las políticas públicas, los planes y programas sin resultado del gobierno, la falta de coordinación institucional y la pobre atención a las víctimas del delito.
Pero la cifra que uno esperaría se convirtiera en la gran denuncia es muy discreta para el tamaño del horror. En lo que va de 2008, de las 5 mil ejecuciones hay sólo 10 recomendaciones contra el Ejército mexicano.
Nunca está por demás contarse, y contarse bien. Si cada una de las denuncias presentadas ante la CNDH está bien fundada, se tendrían tres muertes imputables al Ejército. Inaceptables, pues una sola muerte es demasiado, pero son sólo tres casos a investigar y sancionar. Tres.
Mucho se ha hablado también de la “tortura militar”. El informe de la CNDH registra únicamente seis casos. Y tres detenciones arbitrarias, dos ataques a la integridad de las personas, dos hechos de uso indebido de la fuerza y un ejercicio indebido de la función pública.
Sin embargo, el texto concluye que “la respuesta a la delincuencia organizada por parte de las fuerzas armadas, más que fundamentarse en estrategias de prevención del delito y en atender las causas estructurales que generan la violencia se basa en la represión”.
Esta vez son más juicios de valor que registros puntuales.










