El concierto del año

Una a una las listas de lo mejor del 2008 empezaron a brotar a principios de diciembre de las hojas de las revistas impresas y electrónicas. Definitivamente nos ponen en aprietos terribles a la hora de hacer memoria de todo lo que vimos. Seleccionar el concierto del año es tan difícil como escoger presidente, como escoger un par de zapatos o como escoger un amante sobre otro. Hubo tantos –y cada uno tiene sus detalles– que tenerlos presentes al mismo nivel es una fuente infinita de vértigo, y no se diga de posible olvido.

Este no es un caso para el camino menos transitado, como decía Roberto Frost, que buscamos para distinguirnos. El mejor concierto del año fue masivo sin dejar de ser cercano. Fue intenso, capaz de enchinarte la piel, y al mismo tiempo cómodo, para que pudieras digerirlo. Tuvo que ser fiestero, como una borrachera en una casa, pero sin dejar de cumplir regla por regla, como una ceremonia de matrimonio. Tuvo que acercar a todos nuestros amigos y también acercarnos a desconocidos para hacer cotorreo. Tuvo que hacerte cantar y bailar como reflejo de la música, y también te mantuvo callado y lloroso de la impresión ante el artista que es como un padre que es como un dios.

El concierto del año tuvo la intimidad y romanticismo del Sr. Chinarro, la locura de Conor Oberst saltando sobre un banquillo, la tecnología de las pantallas de Nine Inch Nails, la galanura de Emily Haines, la intensa cercanía de Dat Politics, la energía para hacer piruetas de los Mars Volta, la fuerza de los tambores de Kanye West, la sensación de ser legendario de Bob Dylan, la nostalgia de Cut Copy, la familiaridad de The Cannanes, la crítica despierta de Calle 13, el equilibrio entre desmadre y baladas de Hot Chip, lo convulsivo-corporal de MIA, las melodías cantables de Babasónicos, la apertura sonora de Thievery Corporation, el reflejo de las modas de Yelle y también los brotes tradicionales y siempre bienvenidos de Café Tacuba.

El concierto del año duró 365 días (y uno más), y ya estoy ansiosa de que vuelva a empezar.