John Boyne y el libro que cambió su vida

En charla con estudiantes en la FIL, el escritor irlandés aseguró que El niño con la pijama de rayas es sólo una introducción a la historia de la Segunda Guerra Mundial.

Guadalajara.- Es otra novela basada en el Holocausto, pero su diferencia radica en que no se describe la violencia ni la muerte, ni el ambiente de los campos de concentración, la recreación de esas imágenes es tarea para los lectores de El niño con la pijama de rayas, un best seller en la industria editorial.

Ayer, su autor, el escritor irlandés John Boyne, respondió las preguntas de los estudiantes en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. Además agradeció el comentario de Marcel Altschuler, quien con sus palabras se ganó una ovación más intensa que la dedicada al autor. El señor, de pelo completamente cano, tomó el micrófono para celebrar la publicación: “Cuenta nuestra historia, una que vivimos y que no debe repetirse por su crueldad y atrocidad”. Los aplausos de los jóvenes fueron para Altschuler, quien se sentó en tercera fila, confesó que no ha leído la novela pero sus nietas sí, ellas le contaron del libro, así que decidió dedicarle una hora y media a escuchar el diálogo centrado en el título, publicado en español bajo el sello Salamandra.

La charla se alejó de los halagos entre escritores y comenzó con preguntas que permitieron conocer la infancia del escritor. Se le pidió a Boyne describir su ciudad natal: Dublín. Su respuesta fue que es “una ciudad de lluvia, aquí veo la luz del Sol”.

Los primeros 30 minutos estuvieron dedicados a recordar el pasado, la niñez del irlandés, su encuentro con los libros y con la escritura. Confesó que siempre quiso ser escritor pero no imaginó el éxito ni que su historia pasaría de las páginas al cine.

Para sorpresa de Boyne, la mayoría de las preguntas de los jóvenes eran en inglés, sólo hubo cuatro intervenciones en español, una de ellas fue la del señor Marcel, quien habla inglés y francés.

“¿Por qué hablar de la Segunda Guerra Mundial?”, le cuestionó una chica. El irlandés respondió: “Por qué no. Tiene que haber otra, otra, y otra novela de la Segunda Guerra. Debería publicarse una cada semana para recordar por qué es una historia contemporánea”.

El narrador aseguró que no busca dejar un legado ni dar mensajes ejemplares. “Yo quiero escribir libros que la gente no olvide en cinco minutos”, sin duda El niño con la pijama de rayas ya le dio un lugar, sobre todo entre los niños y jóvenes lectores que gustan del relato protagonizado por un niño llamado Bruno.

El final de la novela lo tuvo claro desde el principio, tenía que ser auténtico y honesto, sin fantasía, porque la realidad es cruel, explicó el irlandés. Recordó que cuando vio la cinta La vida es bella se alteró mucho porque las historias marcadas por la guerra no concluyen con así, “su final inevitable es la muerte”.

El niño con la pijama de rayas es una ficción, los personajes son una invención que encajan en la realidad. El autor explicó que esta novela cambió su vida y lo alejó de lo cotidiano; ahora viaja y promociona el libro y la película realizada por los estudios Miramax Film. De la producción se dijo “muy orgulloso, porque una empresa como Disney respetó su final” y lo involucró en la realización.

El irlandés busca provocar una reacción entre los lectores, sabe que su libro genera polémica: “Algunas personas lo odian y otras lo aman”. En la conferencia recordó que comenzó a escribir un miércoles por la mañana y concluyó el viernes, el día de su cumpleaños. Le tomó dos días y medio redactar su novela más famosa que se publicó en 2006 y se traducirá a 30 idiomas. Para el escritor es necesario que los niños estén informados del holocausto y su libro es sólo una introducción a la historia de la Segunda Guerra Mundial.

Los niños y el Holocausto

Para John Boyne es necesario que los niños estén informados del Holocausto. No busca decir lo que se debe hacer, porque no es su estilo, confesó. Desde su adolescencia, Boyne se interesó en el tema del Holocausto judío, se documentó en el tema por años, pero no consideró la idea de escribir una historia que tomara la Segunda Guerra Mundial porque su conocimiento sólo provenía de los libros. Luego, el relato comenzó a fluir tan rápido que el proceso le tomó casi tres días: “Algo raro sucedió: comencé a escribir. Sabía que si me apartaba de la máquina iba a perder la historia, así que escribí durante dos días y medio. Al final estaba hecho pedazos, pero era la única manera de contarla”, dijo el autor nacido en Irlanda en 1971.

Explicó que lo más complicado fue encontrar el tono, porque sus protagonistas son dos niños. Su primer lector fue su sobrino y le preguntó si consideraba real la historia. “Buscaba describir a un niño de nueve años. A esa edad se sabe lo que pasa, pero no se entiende”, explicó Boyne, quien también participa en el ciclo Ecos de la FIL.

Mayra Torres de la O