Cuatro razones para ver cine italiano
Domingo, 30 Noviembre, 2008Entre los regalos que Italia nos trajo como país invitado a la Feria Internacional del Libro no podía faltar el cine, y fuimos varios los que nos preguntamos qué sería lo que se exhibiría como muestra de la cinematografía italiana. ¿Serían los filmes de los grandes maestros? Los programadores decidieron integrar un paquete de películas realizadas entre 2003 y 2008 y proponer un panorama diverso y rico de historias, temas, géneros, narrativas y autores del cine italiano de hoy. Hicieron bien porque fuera de las muestras especiales es realmente pobre lo que llega de Italia a las pantallas comerciales. Le ofrezco cuatro razones por las que vale la pena acercarse al ciclo de cine italiano.
Uno: La nostalgia de los maestros
Debería escribir maestros en mayúsculas porque realizadores como Roberto Rosselini, Lucchino Visconti, Federico Fellini, Michelangelo Antonioni y Pier Paolo Pasolini han cambiado el cine mundial para siempre y se han convertido en maestros de generaciones de realizadores y cinéfilos. Nutridos por la tradición de la plástica, la ópera, el teatro, la literatura, la música y el circo, los realizadores italianos han creado películas que son verdaderas obras de arte con propuestas narrativas y estéticas innovadoras e incomparables.
Pero no sólo los maestros de la realización influenciaron el cine de todo el mundo, también lo han hecho los guionistas, cinefotógrafos y compositores de bandas sonoras. ¿Nombres? Basta con una muestra: Los hermanos Taviani con sus guiones sencillos y personajes complejos; Storaro, quien utiliza la cámara y la iluminación para “escribir con luz” y Morricone y Nino Rota, quienes han marcado con sus estilos musicales una gran variedad de cintas.
Dos: Rostros y gestos inmortales
Imposible hablar de cine italiano sin recordar las figuras, rostros, expresiones y voces de actores como Silvana Mangano, Anna Magnani, Sofía Loren, Claudia Cardinale, Giulietta Masina y Marcello Mastroianni. Su inteligencia, presencia y estilo de actuación son inolvidables y han construido mitos que compiten con los de Hollywood.
Tres: Géneros y estilos reconocibles
El cine italiano y el cine mexicano comparten el amor por algunos géneros como el melodrama, la comedia y el drama de tintes realistas —sobre todo el familiar—. Sin embargo, el cine italiano también ha creado una gran gama de filmes políticos y de terror. En especial a partir del neorrealismo, los temas sociales y políticos han ocupado y preocupado a los realizadores: los cambios políticos, la situación de los obreros, el desempleo y la migración han sido tratados por el cine al igual que las épocas y el pensamiento fascista, la mafia y el crimen organizado.
Cuatro: La calidad del programa que se exhibe en el marco de la FIL
A través de la cartelera comercial fueron pocos los filmes italianos que llegaron a Guadalajara en los últimos años. Durante la FIL, sin embargo, podemos disfrutar de un banquete de cine actual que incluye dramas conmovedores como El Pozo (Io non ho paura) de Gabriele Salvadores, destinos cruzados como Un día perfecto de Ferzan Oztepek, además de un filme inquietante y angustiante sobre la camorra de Nápoles: Gomorra, de Matteo Garrone. El filme está basado en un texto de Roberto Saviano que causó escándalo en Europa. Estoy convencida que después de verlo tendrán muchas razones más para aconsejar a cualquier cinéfilo de acercarse al cine italiano.



