La inexplicable explicación de Téllez Kunzler
Miércoles, 19 Noviembre, 2008
Todo parecía indicar que los funcionarios mexicanos habían dejado atrás su costumbre de explicar con razones inexplicables algunos acontecimientos; Luis Téllez Kunzler dejó claro que esta práctica persiste. Lo hizo cuando planteó a la nación entera la versión “oficial” del accidente de avión en el que se mató Juan Camilo Mouriño Terrazo.
Una vez más, como lo hizo Jorge Carpizo McGregor en su momento con el asunto del caso Posadas, del que aún no hay una versión sostenible, ahora el secretario de Comunicaciones y Transportes se fue por lo más fácil: culpar a dos personas que ya están muertas, en completo estado de indefensión.
Esto da la apariencia, en primer lugar, que intentó soslayar las fallas logísticas del gobierno en el tema del mantenimiento de su flota de transportes y, en segundo lugar, el afán de encontrar en el factor humano la falla y no en la propia organización de la administración.
Entres los gazapos que soltó Téllez Kunzler en la conferencia de prensa del viernes 14 de noviembre hay uno muy significativo —y a la vez increíble, bueno, gazapo al fin y al cabo—. Dijo que el copiloto tenía más experiencia que el piloto y que en su deseo de tomar el control de la nave, ésta se fue casi en picada —46 grados de inclinación— a la tierra.
Aquí cabe la primera reflexión: ¿los capitanes de las naves en México tienen menos habilidad que los segundos a bordo? ¿Entonces, hasta el nombramiento de capitán se da por apoyos políticos? Si nos atenemos puntualmente a lo afirmado por el funcionario federal, la respuesta invariablemente será afirmativa y lejos de “curar” en algo la situación que le costó la vida al secretario de Gobernación y otras personas más, puede empeorarla.
La versión de Téllez es poco menos ilógica a la luz de la información que el gobierno ha proporcionado a la ciudadanía a través de los medios de comunicación.
1. La primera causa del derribo del avión de esta versión oficial apunta a que una turbulencia de estela –cuyo nombre técnico es wake turbulence— generada por el avión que iba a adelante del LearJet 45 10C, un Boeing 767 de Mexicana procedente de Buenos Aires, provocó que los tripulante pedieran el control y se estrellaran.
Si el análisis se basa en el video presentado por Téllez, es notorio que el avión comercial pasa primero, da el giro obligatorio y se enfila rumbo a la pista de aterrizaje del aeropuerto capitalino. Mucho tiempo después se observa en la parte superior derecha cómo el avión gubernamental ya está en picada. Aún más, los propios pilotos controlan la situación de la mencionada turbulencia a las 6:45:05 pm, según la transcripción difundida por Téllez.
En la imagen donde se observa cómo cae el avión del Mouriño Terrazo, se nota perfectamente que viene casi en ángulo recto, inclinado un poco hacia la derecha, y eso coincide con lo que han asegurado pilotos experimentados en el sentido de que la falla se debió al haberse trabado un spoiler en el momento en que el acumulador maestro del lado derecho dejó de funcionar.
2. De la misma grabación de los pilotos se desprende que la falla fue imprevista; es decir, que si hubieran temido un error a partir de la turbulencia, la conversación necesariamente tendría que haber girado sobre ese tema. La falla fue intempestiva, después de recibir la autorización para conectarse a la frecuencia 118.1 con la torre de control de la ciudad de México y seguir con vuelo ATC.
Es importante observar que segundos antes de que los pilotos sintieran la falla, no había ninguna irregularidad manifiesta en su comunicación con el sistema de apoyo de radar. Solamente se dan por enterados de que tienen que conectarse a la frecuencia del aeropuerto de destino.
Lo siguiente era bajar el tren de aterrizaje y aminorar la velocidad a 180 nudos con apoyo de los spoiler y los flaps en la tercera posición, es decir, al 20 por ciento, para llevar a cabo la aproximación final y el aterrizaje en la pista 05 izquierda. Hay otro momento en que inexplicablemente los pilotos vuelven a hablar de la turbulencia, claro esto según la versión oficial. Pero todo parecía normal hasta ese momento.
3. A las 6:46:18 se inicia la parte final de la conversación en la cabina de mando del LearJet de Gobernación entre Martín Oliva y Álvaro Sánchez:
—¡Ay, cabrón! —es muy probable que la expresión sobreviniera al intentar retraer los spoiler y notar que uno estaba trabado y que el avión se inclinaba abruptamente hacia el lado derecho.
—¡Ay, ay! —el avión mantiene su inclinación hacia la derecha con la punta ya casi hacia abajo.
—¿Álvaro, qué hacemos, Álvaro? —intentan nivelar el avión que sigue en franco descenso.
—Déjamelo, déjamelo, déjamelo, déjamelo —el copiloto intenta ayudar al capitán para que éste verifique los aparatos de navegación y los niveles de caída, al tiempo en que le dieron potencia a las turbinas para tratar de nivelarlo. Todo indica que el copiloto tomó el timón de mando.
—Tuyo, Álvaro —el capitán le transfiere el mando para operar el sistema de turbina, tratar de destrabar el spoiler derecho e intentar sacar el avión de la barrena.
—Hijo de tu puta madre —en referencia al spoiler trabado y no poder controlar el avión.
—¡Noooo, Álvaro! —probablemente cancelan sus esfuerzos al estar a pocos metros de estrellarse.
La última palabra de uno de los pilotos, que queda claro que hicieron todo para salvar a sus pasajeros, y no se sabe quién la dijo, fue: “Diosito”.
jramirezy@mexico.com


