Paco Ignacio
Viernes, 14 Noviembre, 2008Yo no sé por qué razón, pero he leído más libros de su hijo Paco Ignacio II que de él, aunque eso es lo bueno de la inmortalidad de los escritores: que nos permite salvar errores después de que nos dejaron físicamente. Por eso me he prometido adentrarme de inmediato en sus novelas Pálidas banderas, Siempre Dolores, Fuga, hierro y fuego, y Flor de la tontería, y también releer su Historia popular del cine y las biografías de Emilio El Indio Fernández y de María Félix.
Todo esto porque ayer murió Paco Ignacio Taibo, un mexicano hecho en España o un español hecho mexicano, quien vivió la mayor parte de su vida entre nosotros, en su casa de la Colonia Condesa, en la que recibió toda la vida a sus amigos, a lo mejor de la intelectualidad nacional y a hispanos famosos como Luis Buñuel, Max Aub, Pedro Garfias, Luis Alcoriza, Joan Manuel Serrat -quien lo quería casi como a un padre y nunca olvidaba cómo lo arropó cuando tuvo que vivir desterrado en nuestro país por culpa de la tiranía franquista, allá en los años 70-; a hispanos famosos también como Joaquín Sabina, y hasta el mismo Felipe González, el ex presidente fundador del PSOE.
Paco Ignacio también recibía semana a semana la visita inevitable de su amigo Luis Flores Cancela, quien llevaba y traía pagos y colaboraciones para que los lectores de Punto y Aparte en Xalapa cada jueves pudiéramos asomarnos a su prosa impecable, a sus sabrosos comentarios cuajados de conocimiento pero al mismo tiempo claros y sencillos, que es finalmente lo que aspira hacer cualquier escritor diario, semanal o católico.
Sabemos que Paco Ignacio murió ayer en la mañana en la tranquilidad de su lecho hogareño; que su familia estuvo con él: sus hijos Benito, Carlos y Paco Ignacio, su esposa Maricarmen y su nieta Marina; que dejó una gran obra literaria, periodística y hasta gráfica; que hasta el año pasado fue un hito cotidiano en El Universal con su “Gato culto” de todos los días y su columna “Esquina baja”.
Hoy me acordé de él y lo voy a extrañar todos los jueves, pero los otros días de la semana voy a seguir disfrutando sus libros, que para eso cada escritor es inmortal.



