Bush y Obama afinan transición
Mientras Michelle Obama conocerá, de la mano de Laura Bush, los recovecos de la Casa Blanca, los presidentes saliente y electo abordarán el crack financiero, la cumbre del G-20 y las guerras en pie.
Washington.- El presidente electo Barack Obama acudirá a la Casa Blanca hoy, por primera vez tras su triunfo electoral el pasado martes 4, para reunirse con el presidente George W. Bush, mientras su esposa Michelle conocerá los entresijos de la que será su nueva residencia de la mano de Laura Bush.
Bush anunció el encuentro la semana pasada en una alocución ante los empleados de la Casa Blanca, en la que dio las pautas sobre el proceso de transición hasta que Obama tome posesión el 20 de enero. Ambos hablarán sobre la situación del país, sumido en una profunda crisis económica, y los asuntos que tendrá que gestionar la nueva administración, como las guerras en Irak y Afganistán.
“Este es el espíritu de bipartidismo que será requerido para hacer frente a los muchos retos que enfrentamos como nación”, dijo el presidente electo en un discurso radiofónico, al agradecer a Bush por su “pleno apoyo” en el proceso de transición.
Para Obama, esta será su segunda visita a la Casa Blanca, ya que el 25 de septiembre asistió a la reunión de urgencia que convocó el presidente Bush con el equipo económico del gobierno para discutir sobre la crisis financiera.
La economía será un tema central en la agenda de hoy, ya que Washington será sede el próximo 15 de noviembre de la cumbre de jefes de Estado y de gobierno del G-20, convocada para discutir la crisis financiera global.
Obama acudirá acompañado de su esposa Michelle, quien tendrá la oportunidad de ver por primera vez la parte privada de la Casa Blanca reservada a la vivienda del presidente, acompañada de la primera dama.
El protocolo del acto será sencillo. Según adelantó la portavoz de La Casa Blanca, Dana Perino, en un comunicado, “los Bush saludarán a los Obama, y luego el presidente recibirá al presidente electo en la Oficina Oval. Las señoras Bush y Obama se reunirán y visitarán la residencia privada”.
En declaraciones a la cadena Fox, John Podesta, responsable del equipo de transición demócrata, dijo que Barack Obama está revisando algunas órdenes ejecutivas emitidas por el actual mandatario, que podría anular al llegar al gobierno, como la investigación con células madre o las perforaciones petroleras, en las que el nuevo gobierno discrepara con la administración Bush.
En su legislatura, Bush vetó un proyecto de ley para facilitar la investigación con células madre y autorizó la perforación de 360 mil acres pertenecientes al estado de Utah para extraer gas y petróleo, pese a la oposición de los ecologistas.
Podesta aseguró que la crisis económica no impedirá a Obama cumplir su compromiso de mejorar los servicios de salud, la política energética, revisar la educación y aprobar un recorte de impuestos a la clase media en cuanto asuma su cargo.
A la vez, el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, se dijo dispuesto a colaborar con la nueva administración. “Cualquier cosa que necesite de nosotros, como estado, estaremos trabajando junto a él”, dijo el republicano Schwarzenegger, en el programa de CNN “Late Edition”.
Ante los rumores de escisiones tras la derrota de John McCain, Schwarzenegger instó a su partido a reagruparse más allá de “lo ideológico” y llamó a “hacer todo lo posible para ayudar a este hombre (Obama) y que su administración tenga éxito”.
La economía será “prioridad número uno”
Rahm Emanuel, nombrado por el presidente electo Barack Obama jefe de gabinete, dijo ayer que revitalizar la economía será la “prioridad número uno” de la nueva administración de EU.
“Estamos en un momento delicado, por primera vez en cuatro décadas va a haber un traspaso de gobierno con dos guerras abiertas, hay una gran crisis económica que afecta a millones de ciudadanos”, dijo Emanuel en el programa matutino This Week que transmite el canal de televisión ABC.
Otro de los puntales del plan para revitalizar la economía será el sector del automóvil, que consideró “parte central” de la economía estadunidense y de la política energética para reducir la dependencia de ese del petróleo.











