Con recovecos llega Obama a la presidencia
Los republicanos esperaban que Barack Obama literalmente saqueara las arcas del Departamento del Tesoro para financiar su campaña. Pero el hombre que se convertiría en presidente de Estados Unidos decidió darle la espalda a los fondos de los contribuyentes.
EU.-El camino de Barack Obama hacia la presidencia de Estados Unidos estuvo lleno de recovecos, vueltas y algunas salidas en falso. Cinco reporteros de The Associated Press ofrecen comentarios sobre los debates, el dinero y las cuestiones más destacadas en el sendero a la Casa Blanca.
Una grave derrota al inicio de su campaña fue uno de los hechos más importantes hacia la victoria de Obama.
Obama comprendió que las cosas no serían fáciles cuando Hillary Rodham Clinton lo derrotó inesperadamente en la primaria de Nueva Hampshire. La derrota abrió las puertas a una larga contienda entre los demócratas, pero la amarga sorpresa le permitió al equipo de Obama actualizar su armamento.
Obama expresó que se sintió como Icaro, volando demasiado alto solamente para caer estrepitosamente a tierra. En la mitología griega, Icaro usó alas de cera que se derritieron cuando se acercó demasiado al sol.
En respuesta, Obama cambió su enfoque. En lugar de hacer gira como si tuviera la victoria, empezó a acercarse a las bases, limitando el acceso a sus actos públicos, para permitir una compenetración más personal.
En lugar de dirigirse a sus simpatizantes desde un elegante escenario, Obama lo hizo en audiencias publicas en gimnasios y centros comunitarios. Se presentó en negocios locales, comió hamburguesa con queso y jugó a los bolos.
Nueva Hampshire no dio por tierra con las posibilidades de Obama, convirtiéndose en cambio en una derrota importante en una carrera llena de victorias inesperadas.
Los republicanos esperaban que Obama literalmente saqueara las arcas del Departamento del Tesoro para financiar su campaña. Pero el hombre que se convertiría en presidente de Estados Unidos decidió darle la espalda a los fondos de los contribuyentes.
Obama se arriesgó a cobrar una mala imagen ante los sectores disconformes con el financiamiento público de campañas, pero se hizo así de un amplio aparato publicitario que terminó por hundir a su rival John McCain.
Obama llegó a decir que si McCain aceptaba el financiamiento público para su campaña, entonces él lo haría también. Pero su decisión de cambiar de parecer y aceptar aportes resultó ser buena. Mientras que McCain quedó limitado a los 84 millones que recibió del gobierno en septiembre y octubre, Obama dispuso al menos de 263 millones. Ello terminó por dejar a McCain en desventaja en estados que tradicionalmente fueron bastiones republicanos.
Obama explicó que necesitaba contar con armas propias para enfrentar a McCain y los grupos de intereses externos del partido republicano. Y es que después de todo McCain recibió bastante ayuda de parte del Comité Nacional Republicano durante los últimos dos meses.
El financiamiento externo ayudó bastante al demócrata. A lo largo de su campaña, los grupos y sindicatos que apoyaron a Obama invirtieron más millones de dólares que los que ayudaron a McCain, de acuerdo con informes independientes presentados ante la Comisión Federal Electoral.
Muchos analistas políticos señalaron que el primer debate entre Obama y McCain terminó en un empate. Pero el foro realizado el 26 de septiembre en la Universidad de Mississippi ayudó a poner a Obama en camino a la presidencia.
El debate de la noche del viernes puso fin a una semana agitada, en la que la caída de los mercados financieros mundiales se convirtió en el tema principal de la campaña. El debate no terminó en una victoria determinante para nadie, ni una derrota apabullante. McCain se mostró firme, señalando la limitada experiencia de Obama en política exterior y presentándolo como una persona ingenua en esa área.
Pero Obama respondió al reto de manera magistral.
Esa noche, en el escenario, de pie junto a una de las más reconocidas figuras políticas en Estados Unidos, Obama se mostró como el más idóneo para ocupar la presidencia. Habló con claridad, presentó sus ideas de manera sucinta y se negó a responder a los ataques de McCain. Y todavía mejor, su perenne calma presentó un fuerte contraste con la constante irritación de McCain.
Esa fue la noche en que muchos electores decidieron que podrían tener como presidente a este joven afroamericano. Y no estuvo de más que ello ocurriera en un campus del sur de la época de la segregación, donde el ingreso a la casa de estudios de un negro, James Meredith, generó hace décadas fuertes manifestaciones de corte racial.
La respuesta demasiado general de John McCain a la crisis financiera causó una profunda impresión.
Mientras se deterioraba la situación en el país, McCain pareció inicialmente hacer caso omiso de las señales de crisis, diciendo que ``los cimientos de nuestra economía son fuertes''. Luego cambió de parecer y dijo que el país efectivamente se encontraba en crisis, pero se mantenía la fuerza fundamental del trabajador estadounidense.
Empezó posteriormente a criticar la codicia de Wall Street, pidiendo la formación de una comisión especial para investigar sus prácticas y diciendo que si él fuera presidente despediría al jefe de la Comisión de Bolsa y Valores.
Luego, suspendió su campaña y viajó a Washington, dijo, para ayudar a negociar un paquete de rescate. Y trató de aplazar, sin éxito, el debate con Obama para enfrentar la crisis.
McCain propuso que el gobierno comprara las hipotecas no líquidas para ayudar a los dueños de casas. Y cerró la campaña diciendo que la gente estaba molesta, resentida y temerosa de perder sus casas y sus empleos, prometiendo rectificar la economía de ser electo.
Los electores percibieron al candidato republicano buscando a tientas una solución por todas partes, algo que no se veía muy bien en una época de crisis.
Obama definió su estrategia para llegar a la Casa Blanca, al menos fundamentalmente, desde el inicio, sin necesidad de desandar el camino ni tomar atajos.
El primer reto para él, antes incluso que enfrentar a los republicanos, era ganar las primarias de su partido. Y las estrategias y el tono empleado por su equipo mostraron una gran permanencia a lo largo de la campaña.
La siguiente es una lista de las acciones planeadas por su equipo.
Decisión estratégica número 1: Emplear internet, especialmente las redes de interacción social como FaceBook y MySpace, para promover su imagen progresista y reunir una cantidad histórica de fondos aportados por millones de pequeños donantes. Con su metodología tradicional, su oponente Hillary Rodham Clinton quedó no solamente desactualizada, sino apabullada y con deudas.
Decisión estratégica número 2: Aprovechar a su favor la distribución proporcional de delegados. Ello se basó en victorias arrolladoras en estados pequeños, que a fin de cuentas le dieron más delegados que las de Clinton en los estados grandes. Las victorias en conferencias estatales ampliaron su margen de apoyo entre los delegados.
Decisión estratégica número 3: Proyectar la personalidad de Obama a su campaña, manteniendo un enfoque concentrado en los temas, con una actitud tranquila y positiva. Al resistirse a caer en provocaciones, acercarse a las bases y promover la personalidad del candidato, el equipo de Obama creó una imagen positiva para los electores.
A diferencia de la de Clinton o McCain, la campaña de Obama no despidió a nadie, no tuvo enfrentamientos internos ni tuvo salidas en falso. Enfiló por el buen camino desde el principio.




