Un negro en la Casa Blanca

Miércoles, 5 Noviembre, 2008

¿Qué resulta más racista?, ¿negar el color de la piel o aceptar la realidad y asumirse como un ser humano pleno, sin tener que disfrazarla con palabras que busquen adornar las cosas? El negro es negro, y el blanco es blanco.

Es de todos conocido el grave problema que durante siglos ha vivido el pueblo norteamericano para asimilarse y aceptarse como un Estado pluriétnico, de ahí que sea tan mentado el asunto del color negro de la piel del presidente electo de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama, quien marca un hito en la historia de ese país al ser el primer mandatario surgido de esa raza.

Desde hace semanas ya se adelantaba el inminente triunfo del candidato demócrata, sobre todo producto de la grave crisis financiera y económica que aqueja a ese país y que adjudican tal problema al actual gobierno republicano. Hasta antes de la crisis, muchos asegurábamos que el racismo latente en amplios sectores blancos y latinos de Estados Unidos terminaría por darle el triunfo al John McCain, sin embargo y para desgracia de millones una grave crisis le vino a dar una vuelta completa a las preferencias electorales, que arrojan hoy un resultado inédito, y es entonces que vemos adelantarse a muchos líderes mundiales sobre todo de izquierda, que saludan con beneplácito el triunfo del negro Obama, tan sólo y simplemente por su color de piel, porque es cierto y al parecer es lo único que les importa, sin reparar tantito en la serie de postulados ideológicos que lo acompañan.

El negro Obama pronto despertará a López Obrador y al presidente venezolano Chávez de su error, el pensar que las cosas van a ser diferentes solo por el color de la piel. Si algo reforzó sus posibilidades de triunfo fueron sin duda sus discursos conservadores, de rechazo a los migrantes, de rechazo a los tratados de libre comercio, de asumirse como el más férreo defensor de los intereses norteamericanos en Medio Oriente y en el Mundo, en defender los empleos de los norteamericanos, a los poderosos sindicatos americanos, etc., el tiempo y los días nos mostrarán que muy equivocados están en el mundo los que piensen que ahora Estados Unidos va a ser el bueno de la película, se les olvidó a muchos que entre demócratas y republicanos, los diferencian mínimas cosas y que en lo esencial siempre defenderán los intereses de sus grandes monopolios y capitales que tanto dañan al mundo, entre ellos México.

Así pues, la llegada de un negro a la Casa Blanca, no cambiará la realidad del mundo, ni de los norteamericanos, ni de los migrantes de ninguna parte del mundo, como en su momento no cambió la realidad de los indígenas mexicanos cuando Benito Juárez fue presidente de la República, desafortunadamente hace tiempo los negros norteamericanos pasaron de discriminados a discriminadores, dicen los mexicanos que viven allá, que son peores aun que los mismos blancos.

Luto: siempre es lamentable la muerte de cualquier ser humano, pero cuando esto ocurre en la gente con quien alguna vez se compartió un proyecto no deja de causar dolor, un joven que se encontraba en el ojo del huracán falleció trágicamente, cuando todavía le quedaba mucho por dar a su país. Descansa en paz: Juan Camilo.

Remache: Tulancingo, Pachuca e Ixmiquilpan, municipios de pronóstico reservado que habrán de influir de manera muy importante el futuro de los próximos tres años de Hidalgo, y muy posiblemente el futuro gobierno estatal, hay quienes perdiendo ganan. De eso estaremos hablando la semana entrante.

pepesandoval@terra.com.mx