Ilegalidad consentida
Domingo, 2 Noviembre, 2008El gobierno de Felipe Calderón y el de Vicente Fox han abogado por la cultura de la legalidad, como fórmula para combatir al narcotráfico y al crimen organizado.
Pero ambos han dado ejemplos flagrantes de ilegalidad con su permisividad hacia la industria del juego. Bajo ambos gobiernos se han llenado las ciudades del país, particularmente Monterrey, con casas de apuestas, de maquinitas, al margen de la ley, que sigue prohibiendo los juegos y los casinos.
En el cierre del sexenio de Fox, Gobernación obsequió cerca de 200 permisos para esas casas de juego a Televisa, las que ahora florecen en los centros comerciales.
Los permisos son ambiguos y propician las redadas convenencieras para clausurar casinos, sólo para volver a cobrar los disimulos por la reapertura.
Algún día llegó un avión lleno de AFIs a Monterrey, que hicieron aparatosas clausuras de todos los casinos, salvo de uno, el del Granada Inn. Se toparon con que, casualmente, habían cerrado ese día por fallas en el sistema computacional.
No hubo, pues, clausura. Al siguiente día reabrieron y por un mes fueron dueños de la clientela de toda la ciudad, mientras quitaban los sellos de clausura a los demás.
Las otras autoridades, estatales y municipales, aprendieron a no estorbar los permisos de Gobernación. Sólo los criminales buscan someterlos a extorsiones, con balazos y hasta incendios, si se resisten.










