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Montaigne y los letraheridos

Hemos imaginado que la sabiduría se cultiva con la disciplina del coleccionista: sumar lecturas, ordenar teorías, atesorar datos, conceptos, fórmulas.
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Por Jesús Silva-Herzog Márquez

Ilustración: José María Martínez

Letraheridos llama Montainge a los pedantes. Sabihondos a quienes los libros han dado martillazos. A la demencia pugilística se parece tal vez la demencia pedantística. Eruditos que a golpe de lecturas han perdido el sentido común. “Conozco a alguno que, cuando le pregunto qué sabe, me pide un libro para mostrármelo; y no osaría decirme que tiene sarna en el trasero si no va de inmediato estudiar en su diccionario qué es sarna qué es trasero”. Si la lectura no se incorpora a la vida es carga inútil, antipática y perniciosa. No debe ser utensilio ni adorno porque ha de incorporarse al torrente vital. Si no se disuelve hasta hacerse imperceptible no ha recorrido su ciclo.

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