México sin TLC

Los saldos de 2016 dejan a la economía mexicana frente a una secuencia de desafíos evidentes e incertidumbres insospechadas. Lo que viene será muy distinto a lo que fue.
En el verano del año 2014 México y el mundo eran lugares muy distintos.
En el verano del año 2014 México y el mundo eran lugares muy distintos. (Víctor Solís)

Ciudad de México

La presidencia de Trump es una amenaza para la prosperidad de México. Los peligros inminentes de su mandato nos ponen frente una serie de adversidades que no teníamos en el mapa. No somos un país de violadores, ni una patria de ladrones como nos pintó el nuevo presidente de Estados Unidos durante su campaña electoral. Sin embargo, cuando Donald Trump afirmó que México era un país muy corrupto ¿con qué evidencia y argumento nos podemos defender de semejante acusación? Los saldos ominosos de 2016 tal vez nos pongan frente a un espejo incómodo donde nuestros mayores problemas no son los ataques y fanfarronadas que vienen del norte, sino los problemas que nosotros hemos creado y hemos dejado sin resolver. Esta crisis no es una oportunidad, pero sí la última llamada para transformar a México en un país serio gobernado por el derecho y las instituciones.

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