Mazeppa

Franz Liszt unió a la belleza de sus obras un virtuosismo que terminaría por imponer al piano como instrumento romántico por excelencia. 
En este estudio, Liszt demuestra todas las capacidades que tiene el piano para contar una historia.
En este estudio, Liszt demuestra todas las capacidades que tiene el piano para contar una historia. (Ilustración de Patircio Betteo para Nexos)

Mazeppa tiene características de rondó: el tema se repite una y otra vez con puentes de virtuosismo que narran musicalmente un poema de Víctor Hugo. Cada vez que aparece el tema, el héroe parece presentarse desde una perspectiva distinta: exaltado, enamorado o heroico, Mazeppa encarna al personaje romántico que cree en la libertad, la igualdad, la fraternidad. Como el héroe del título, el pianista Boris Berezovsky sale victorioso (aunque golpeado).

En la siguiente interpretación, la melodía está más en control aunque se le van algunas notas al músico. Aún así es una ejecución más limpia que la de Kozhukhin, pero el artista suda. Y no es una metáfora.

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