Linchamientos: la violenta ambigüedad de la justicia

Hay un fenómeno donde todavía parece “evidente” lo que se vale y lo que no, en cuanto al recurso de la violencia: los linchamientos.
En los linchamientos hay un fenómeno donde todavía parece “evidente” lo que se vale y lo que no.
En los linchamientos hay un fenómeno donde todavía parece “evidente” lo que se vale y lo que no. (Estelí Meza)

Ciudad de México

Según el recuento realizado por Raúl Rodríguez Guillén y Norma Ilse Veloz Ávila, investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, entre 1988 y 1995 se contaban entre uno y nueve linchamientos al año en toda la república, incluyendo intentos fallidos, con un promedio anual de 3.5 casos, mientras que sólo en 2010 registraron 47 linchamientos. De entonces hasta abril de 2014 el número mínimo registrado anualmente fue de 20 casos, con un promedio de 32 por año.

Las cifras correspondientes a 2015 varían según la fuente, pero hubo por lo menos una treintena de casos (algunas fuentes cuentan más de 60). El Estado de México y el Distrito Federal han presentado el mayor número de linchamientos desde 1988, seguidos por Puebla, Morelos, Oaxaca, Chiapas y Guerrero.