El viacrucis de Keiko

El 2 de febrero de 1986, a las 14 horas, en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, José Luis aterrizó junto con una pequeña orca a la que rebautizaron como Keiko.
¿Cómo explicar que un partido cuyos miembros han dado muestras constantes de corrupción de la más diversa naturaleza esté en condiciones de alzarse con la presidencia del país en el 2018?
El viacrucis de Keiko (Estelí Meza )

Ciudad de México

Poco a poco la gente olvidó a la ballena y se acabó la lana. Keiko pasaba el día arrinconado con tres meses de sol al año. Contactaron al gobierno islandés para trasladarlo a un corral en el mar. Primero se rehusaron por el papiloma. No podían meterlo entre una población sana. El biólogo apretó las negociaciones. Prometió curarla y situar a Islandia en el mapa turístico de los americanos. Entonces aceptaron. Las lesiones desaparecieron y viajó a Islandia. Intervinieron distintas fundaciones internacionales. “Keiko está muerto”, anunció por teléfono una amiga a José Luis en la Ciudad de México. Tras su liberación, lograron confirmar por GPS que se había acercado a algunas manadas de orcas. Siempre regresaba en busca del contacto humano.

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